lunes, 11 de noviembre de 2013

Día 11: Un día en Death Valley (el Valle de la Muerte)

1 de Noviembre de 2012 (Jueves)

Este día volvíamos a ponernos en ruta, nos íbamos a Death Valley. 


Death Valley

El Valle de la Muerte fue una de las grandes sorpresas del viaje, era un lugar que en un principio no me atraía demasiado y durante un tiempo, mientras preparaba la ruta, pensé en quitarlo del itinerario ya que visitar Death Valley nos obligaba a añadir bastantes kilómetros a la ruta antes de llegar a Sequoia NP. Pero en el Valle de la Muerte nos encontramos un paisaje completamente diferente a todo lo que habíamos visto anteriormente, un lugar único, desértico, árido, y en el que se alcanzan las mayores temperaturas del país. Nosotros, a 1 de noviembre, llegamos a alcanzar 38 grados mientras visitábamos la Badwater Basin, ese día eché de menos haberme dejado las sandalias en casa…


Antes de salir de Las Vegas paramos en una gasolinera para comprar provisiones, llenamos completamente nuestra nevera con bebida, comida y hielo, y aprovechamos para desayunar. Cuando llegamos a Pahrump, poco antes de la entrada del parque, paramos de nuevo a llenar completamente el depósito de gasolina del coche. Dentro del desierto solo vimos una gasolinera con los galones a precio de oro, así que para evitar problemas aseguraros de llevar el depósito lleno y suficiente comida y bebida antes de entrar al parque.

La primera parada que hicimos fue Dante’s View, un mirador desde el que poder contemplar la zona de sal de Badwater Basin. Para llegar hasta allí hay que tomar un desvío desde la 190 (la carretera principal que cruza el parque) por una carretera secundaria. El recorrido es de unos 21 km pero se tarda unos 40 minutos en llegar, con lo que visitar Dante’s View supone añadir casi una hora y veinte al recorrido, más el tiempo que le dediquéis una vez allí. Si vais con tiempo, es uno de los puntos imprescindibles a visitar.

Dante's View

La siguiente parada que hicimos fue Zabriskie Point, situado en la misma carretera principal que cruza el parque. Zabriskie Point se caracteriza por los diferentes tonos de las formaciones rocosas del lugar.

Zabriskie Point

Poco después de pasar Zabriskie Point y un poco antes de llegar al Visitor Center de Furnace Creek se encuentra el desvío hacia la Badwater Road. En esta carretera se encuentran el mayor número de puntos de interés del parque. Paramos en primer lugar en Devil’s Golf Course, una zona de tierra salina donde para llegar hay que recorrer un camino sin asfaltar.

Devil's Golf Course

Hasta llegar al punto más conocido del Death Valley, la Badwater Basin. Una enorme extensión blanca de sal que se encuentra a 86 metros bajo el nivel del mar.


Badwater Basin

Desde allí emprendimos el camino de vuelta por la Badwater Road con el objetivo de recorrer la Artist Drive. La Artist Drive es una carretera de sentido único en la que el principal punto de interés es la Artist Palette, situada en las Black Mountains, y para recorrerla hay que hacerlo en el camino de vuelta desde la Badwater Basin. Los colores de las rocas están provocados por la oxidación de los metales.

Por el camino nos encontramos a algunos de los pocos habitantes del Valle de la Muerte, los coyotes.

Coyote en Detah Valley

Hacer todo el recorrido por Badwater Road, llegando hasta Devil’s Golf Course y Badwater Basin, y recorriendo la Artist Drive, puede llevar aproximadamente una hora y media, sin contar el tiempo de las visitas en cada uno de los lugares.

Aprovechamos para descansar un poco en el centro de visitantes de Furnace Creek. Aquí hay una tienda para hacer compras, baños públicos y un hotel en el que pasar la noche. Debe ser toda una experiencia dormir en el medio desierto, nosotros no pudimos organizar el planning de tal forma que nos permitiese dormir aquí una noche pero no nos hubiese importado. Improvisamos un picnic al aire libre en una de las mesas del Rancho de Furnace Creek con algunos de los bocadillos que por la mañana habíamos comprado mientras varios cuervos se acercaban a rodearnos.

Cuando terminamos de comer nos acercamos al Borax Museum de Furnace Creek, dedicado a las explotaciones mineras y trabajos de Borax que años atrás tuvieron lugar en esta zona del valle.




Borax Museum

Aún nos faltaban por visitar las dunas de Stovepipe Wells situadas a media hora del centro de visitantes de Furnace Creek. Aquí nos encontramos con el típico paisaje desértico…


Stovepipe Wells

Cuando salíamos de Stovepipe Wells comenzaba a atardecer en Death Valley y aún nos quedaba una hora y media para llegar hasta Lone Pine, donde teníamos reservado nuestro hotel esa noche. Durante ese tiempo condujimos totalmente solos, completamente de noche y sin cobertura en el móvil por las carreteras del parque hasta salir del mismo. Realmente no es lo mismo recorrer el parque a la luz del día que cuando ya ha anochecido, y por un momento te planteas que harías si tuvieses algún percance por esas carreteras.

Death Valley nos encantó pero sobre todo nos sorprendió, en mi opinión merece mucho la pena visitarlo parando en sus puntos de interés: Badwater Basin, Dante’s View,… Nosotros le dedicamos prácticamente el día completo y nos dejamos algunos lugares por ver como Golden Canyon o Natural Bridge. El cruzar el parque por la 190 por el simple hecho de hacerlo (sin hacer ninguna visita) no creo que tenga demasiado interés, sobre todo porque prácticamente ninguno de los puntos a visitar dentro del parque se encuentran en esa carretera (a excepción de Zabriskie Point y las dunas).

Poco antes de las ocho de la tarde llegamos por fin a Lone Pine, otro de esos pueblos típicos en los que parece haberse detenido el tiempo. Habíamos reservado una habitación en la zona nueva del Dow Villa Motel. El hotel tiene dos tipos de habitaciones, las más antiguas situadas en el edificio principal (el hotel), más económicas y menos confortables. Y las habitaciones nuevas, situadas en la zona del motel, con baño y calefacción, y más amplias que las anteriores.

Descansamos un rato en la habitación y cenamos algunos sándwiches, ensaladas y yogures que aún teníamos en la nevera. Por la noche salimos a dar una vuelta por el pueblo y terminamos el día en un local típico del lugar, el Jake’s Saloon tomando algo y jugando unas partidas al billar.

Estábamos en el oeste americano y después de once días de viaje ya casi podíamos sentirnos de allí!!

PUEDES LEER EL RELATO COMPLETO DEL VIAJE:

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