domingo, 19 de enero de 2014

Día 4: Un día en Florencia.

28 de Septiembre de 2011.

Nos levantamos por segundo día en la ciudad con una nueva jornada por delante para conocerla a fondo. Aunque ya habíamos pasado la tarde anterior dando un paseo por el centro y visitando los Uffizi, iba a ser éste el día que dedicaríamos a recorrer a fondo las calles de Florencia. Nuestra primera parada en la ruta del día era el Palazzo Pitti  del que vimos solo el exterior, nos hubiese gustado visitar los jardines de Bóboli, pero no había tiempo suficiente, como tampoco lo había para la Galería Palatina, que también quedó pendiente entre las visitas que realizamos éste día.

Seguimos hacia el Ponte Vecchio, paseando entre la gran cantidad de joyerías que se encuentran a lo largo del mismo. Es el puente más antiguo de la ciudad y sin duda uno de los lugares mas fotografiados de Florencia.

El Puente Vecchio


Continuamos hacia el Museo Uffizi de nuevo, pese a que lo habíamos visitado el día anterior por la noche, queríamos hacer fotos del exterior con luz.  Y, más tarde, nos dirigimos a la Basílica de la Santa Croce, entramos y vimos las tumbas de Miguel Ángel, Dante y Machiavello que se encuentran en el interior de la misma.

Basílica de la Santa Croce

Nuestra siguiente parada en la ruta fue, de nuevo, la Galería de la Academia. Cuando llegamos al conocido museo la cola para entrar era enorme, y solo pensábamos en que si teníamos que esperar nos iba a ser imposible completar el itinerario del día. Después de unos minutos de espera nos comentaron que en una librería situada justo en frente de la entrada a la Galería vendían los tickets con un pequeño suplemento para entrar al museo a partir de las 16,00 h con acceso directo. Así que eso hicimos, compramos nuestras entradas para unas horas mas tarde y continuamos con el recorrido planificado.

Paseamos por el Mercado Central,  y continuamos hasta la Basílica de Santa María Novella.

Basílica de Santa María Novella

Para llegar, por fin, al centro de Florencia, la plaza del Duomo, uno de los lugares que más me gustaron de la ciudad. El Duomo me encantó, y el conjunto que forma con el Campanile y el Baptisterio, con sus  colores blancos y verdes del mármol que tanto lo caracterizan.

El Duomo


El Duomo, Campanile y Baptisterio

Pese a los comentarios que había leído sobre el interior del mismo, hicimos algo más de media hora de cola para entrar a visitarlo, pero no subimos a la cúpula.
 
La cúpula del Duomo

A estas alturas del día, eran ya casi las 16,00 h, volvimos por tercera vez desde que estábamos en Florencia a la Galería de la Academia. Con nuestras entradas pasamos directamente y una tras otra, recorrimos todas las salas del museo hasta, por fin, entrar a la sala del David, donde al final de la misma se encuentra imponente la estatua de Miguel Ángel. Realmente la famosa escultura me impresionó mucho más de lo que hubiese podido imaginarme, y las proporciones son, simplemente, perfectas. Y a pesar de no poderse hacer fotos, se nos escapó alguna…


El David de Miguel Ángel

Sin duda, la visita mereció la pena, y la espera del día anterior también. Continuamos hacia la Iglesia de San Lorenzo, vimos el exterior del Palacio Medicci,  seguimos hacia la Plaza de la Republica para llegar por fin, al mercado del Porcellino y tocarle el hocico a la famosa estatua para cumplir con la tradición y poder volver a Florencia. 

El Porcellino

Y, para terminar, no pudimos acabar mejor el día que visitando la Plaza de la Signoria, la mayor plaza de Florencia. Me encantó el lugar, lleno de esculturas entre las que destaca la réplica del David de Miguel Ángel, y con el imponente Palazzo Vecchio dominado la plaza, palacio que es en la actualidad la sede del ayuntamiento de la ciudad, y aprovechando que era gratis, entramos hasta el primer patio del palacio para poder ver "algo" del interior.

Palazzo Vecchio

Réplica del David de Miguel Ángel en la Plaza de la Signoria

Más tarde cenamos en la misma plaza, en la terraza de un restaurante del que no recuerdo el nombre, mientras algunos músicos tocaban junto a las mesas. Recuerdo ahora aquella noche cenando en la Plaza de la Signoria como uno de los momentos más especiales de todo el viaje.



 El Palacio Vecchio y esculturas en la Plaza de la Signoria

Nuestra visita a Florencia se acababa, habíamos pasado día y medio en la ciudad, poco sin duda para lo que tiene que ofrecer. Florencia nos encantó, nos pareció una ciudad hermosa y fácil de recorrer a pie en la que la mayoría de sus obras de arte y arquitectónicas de encuentran agrupadas en un "pequeño" centro histórico que como digo es muy accesible.


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