miércoles, 26 de noviembre de 2014

Fussen y el Castillo de Neuschwanstein, el sueño del Rey Loco.

Lunes 16 de Junio de 2014 (Mañana)

La visita al Castillo de Neuschwanstein, uno de los “platos fuertes” del viaje, nos esperaba esta misma mañana. Neuschwanstein, o el Castillo del Rey Loco de Baviera, había sido el principal motivo que nos había llevado a hacer este viaje y teníamos las expectativas muy altas y desde luego, la visita no nos defraudó.

Castillo de Neuschwanstein


Habíamos pasado la noche en el Hotel Fantasía de Fussen, que prometía mucho pero que no cumplió con las expectativas que teníamos. Nos asignaron una habitación diminuta, en la que apenas teníamos espacio para dejar el equipaje y con dos camas de 80 cm separadas. Creo que tuvimos mala suerte y fuimos a dar con la habitación mas pequeña de todo el hotel, porque en las fotos que había visto antes de reservar parecían mucho mayores. Por fuera, el edificio es bastante bonito y la situación es de lo mejor que tiene. 

Hotel Fantasía de Fussen

Nos marchamos a primera hora sin despedirnos de nadie porque la recepción permanecía cerrada y vacía, y antes de salir hacia Neuschwanstein decidimos dar un último paseo por el pueblo de Fussen a la luz del día y aprovechar para desayunar.

Fussen

Fussen

Cuando llegamos al parking del Ticket Center de Neuschwanstein y vimos la cantidad de gente que había esperando para canjear las entradas nos alegramos de haber reservado previamente la hora de la visita. Sin tener que esperar ni un segundo nos canjearon los tickets y nos vendieron el Bono para los Palacios de Baviera (Mehtagesticket) que nos permitiría acceder durante el viaje al Castillo de Neuschwastein, a los Palacios de Linderhof y Herremchiemsee y a la Residenz de Munich.   

Para acceder al castillo desde el parking existen varias opciones. Una de ellas es hacerlo a pie pero la subida es larga y cansada, y es fácil perder mucho tiempo hasta llegar al castillo, y en Neuschwanstein, si de algo nos dimos cuenta es de que el tiempo vuela. Otra opción es tomar un bus o una calesa de caballos. La idea de subir en calesa nos llamaba la atención, a pesar de que el precio del ticket resulta un poco más caro que el del bus y de que las calesas son compartidas, pero no decidimos que opción tomar hasta que no estuvimos allí y vimos la cantidad de gente que había esperando subir a los autobuses y lo vacía que estaba la cola de las calesas.

Neuschwanstein desde el Ticket Center

La subida a través del bosque en el coche de caballos fue bonita, y en solo cinco minutos estábamos en el castillo. Habíamos reservado la entrada para las 12,45 h, (con recogida en el Ticket Center antes de las 11, 45 h) y como era algo pronto aún para acceder, decidimos pasear hasta uno de los lugares que mas ganas teníamos de visitar, el puente colgante Marienbrücke.

En un paseo de unos veinte minutos hasta llegar al famoso puente, pasamos por varios miradores desde donde vimos unas preciosas vistas del Castillo de Hohenschwangau con el lago Alpsee al fondo.  Cuando preparamos el planing decidimos prescindir de la visita a este castillo porque queríamos aprovechar la tarde en Linderhof y porque la visita a Hohenschwangau no estaba incluida dentro de la Mehtagesticket, aunque con más tiempo del que llevábamos nosotros seguro que es una visita más que recomendable.


Castillo de Hohenschwangau

Vistas de Hohenschwangau y el Lago Alpsee de camino al Marienbrücke

Cuando llegamos al puente Marienbrücke nos encontramos con unas vistas de Neuschwanstein que nos dejaron sin palabras.

Neuschwanstein desde el Marienbrücke

El puente colgante se encuentra suspendido en un desfiladero y parece mucho más inestable de lo que realmente es, pues cada día soporta el paso de cientos de viajeros que se acercan a contemplar las vistas. Yo tenía mis dudas sobre si me atrevería a pasar, pero realmente impresiona más verlo en fotografía que en directo y una vez allí no me lo pensé dos veces.  

Puente colgante (Marienbrücke)

Después de fotografíar el castillo desde el mejor lugar posible y desde donde se es plenamente consciente de la situación idílica en la que se construyó, regresamos ahora ya sí a visitar el interior.

Es muy importante ser puntuales a la hora de entrar porque son muy estrictos con los horarios, los grupos de visitas acceden a través de unos tornos que se abren cada quince minutos y que no se pueden cruzar si la hora indicada en el ticket ya ha pasado.

La visita al castillo es guiada y dura unos 45 minutos, existen audioguías en diferentes idiomas (incluido el castellano) que relatan la historia de la vida del Rey Luis II de Baviera (que no voy a relatar porque es posible acceder a esta información desde la propia web de Neuschwanstein) y sobre como su carácter influyó a la hora de crear sus residencias en Baviera.

De vuelta al Castillo de Neuschwanstein desde el Marienbrücke

Nosotros no habíamos leído demasiado sobre el Rey Loco en cuestión, y el conocer su historia al mismo tiempo que recorríamos las salas de sus palacios nos pareció aún más interesante. Después de conocer tres de sus residencias en este viaje creo que llegamos a tener una imagen muy completa del personaje y en cada una de ellas aprendíamos nuevos datos de su historia.

El interior del castillo es una visita obligada pero tanto en éste como en Linderhof y Herremchiemsee está prohibido sacar fotografías y quizás sea mejor así, para llegar sin una idea preconcebida y que la decoración de cada una de las salas que se visitan sorprenda aún más.

Cuando salimos era ya la hora de comer y decidimos hacerlo en el mismo recinto de Neuschwanstein. En el camino que desciende al estacionamiento de las calesas se encuentra el restaurante Zur Neven Burg, un local bávaro donde el personal lleva trajes típicos, la comida es buena y las vistas aún mejores.


Comida en Zur Neven Burg


Terminamos la mañana con unos platos de salchichas, ensalada de patatas, cerveza y apple strudel de postre, con los que repusimos fuerzas antes de volver en calesa al Ticket Center para ponernos de nuevo en ruta hacia el Palacio de Linderhof, donde pasaríamos la tarde.  

PUEDES LEER EL RELATO COMPLETO DEL VIAJE:

12 comentarios:

  1. Ha de ser precioso!!! una visita diría que obligada si algún día voy a Munich ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Obligadísima! Mas incluso que ver Munich, jeje. Es muy bonito el castillo.

      Eliminar
  2. Tengo pendiente ir a ese castillo desde que una amiga me dijo que merecía mucho la pena la visita y sus fotos me dejaros impresionada! Qué bonito! Y la comida... qué rico ese postre, por favor! :P

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El apple strudel casi se queda sin foto de la pinta que tenía. Yo ya le había hincado el tenedor antes de darle tiempo a Miguel Angel a hacer la foto. No me pude resistir! :)

      Eliminar
  3. Las fotografías son increibles y Neuschwastein es un lugar digno de un rey. Que grande este rey Loco. Felicidades por el post.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Susana! Estaba trastornado el hombre pero sabía en que se gastaba el dinero, :) Menudas casitas se hizo!

      Eliminar
  4. Yo también publiqué hoy un artículo sobre nuestra visita a Füssen y el castillo de Neuschwastein. Impresionante!

    ResponderEliminar
  5. Nosotros si que visitamos los dos castillos de Füssen... y casi diría que me gustó más por dentro el de Hohenschwangau. Y también te cuentan cosillas de la vida del rey loco con lo que consigues comprender un poco más el otro castillo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo había leído que Neuschwanstein por dentro no merecía la pena y a mi me pareció espectacular, la verdad. Nosotros no entramos a Hohenschwangau porque el tiempo ya no daba para más, pero me hubiese gustado mucho.

      Eliminar
  6. Uiiiiii.. que miedo el puente colgante!!! Pero con esas vistas... vale la pena! Jejeje
    Un saludo,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Da mas miedo en foto Eli, a mí me pasaba igual pero luego al llegar allí no es para tanto ;)

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...