miércoles, 22 de julio de 2015

Eguisheim, Kayserberg y Riquewihr; la Ruta de los Vinos de la Alsacia.

Domingo 7 de Diciembre de 2014

Habíamos decidido dedicar un día completo a visitar algunos de los pueblos mas representativos de la Alsacia. Era Diciembre y los días eran muy cortos, con lo que nos vimos obligados a tener que elegir tres de las muchas localidades que forman parte de una de las rutas mas famosas de la región, la ruta de los vinos. 


Eguisheim en Navidad



Seguramente esta época no sea la mas adecuada para disfrutar al completo de este recorrido, pues además de la visita a estos preciosos pueblos que forman parte de ella, también se puede disfrutar de los cortos trayectos que los separan, de los paisajes entre viñedos y colinas y también, si se tiene tiempo (nosotros no pudimos hacerlo), de visitar alguna de las muchas bodegas de la región. Los campos en el mes de diciembre no estaban en su mejor momento y parte de los trayectos los hicimos ya de noche, pero el disfrutar de esta otra cara de la Región de una forma diferente y sin tanta gente, es un aliciente mas para volver en otra época del año a la Alsacia.

Decidimos seleccionar Eguisheim, Kayserberg y Riquewihr entre los pueblos que íbamos a conocer ese día y hacer las visitas en ese mismo orden. Y por falta de tiempo, tuvimos que prescindir de otras localidades cercanas como Ribeauville que también nos hubiese gustado conocer. 

EGUISHEIM:

Eguisheim se encuentra a tan solo siete kilómetros de Colmar y nosotros tardamos apenas quince minutos en llegar. Era bastante temprano y por primera y única vez en el viaje encontramos un lugar donde dejar estacionado el coche sin ningún problema. 



Eguisheim es posiblemente el mas bonito de todos los pueblos que forman parte de esta región y sus calles concéntricas se distribuyen alrededor de la calle principal del pueblo, la Rue Porte Haute.

Paseamos sin prisas por el pueblo parándonos a cada paso. Todo nos llamaba la atención, las casas, las calles empedradas, las decoraciones navideñas de los escaparates, y esos rincones tan conocidos que habíamos visto mil y una veces fotografiados...


Uno de los rincones mas fotografiados de Eguisheim

Visitamos la Iglesia de San Pedro y San Pablo y paseamos entre los puestos del mercado de Navidad del pueblo, ya instalado desde primera hora de la mañana. 



Eguisheim es realmente pequeño y se recorre bastante rápido, aún visitando todos sus rincones. A nosotros nos encantó tanto, que al final del día decidimos tomar una decisión improvisada y terminar la noche de un modo que no teníamos previsto, volviendo al pueblo para verlo iluminado y sin apenas gente.

KAYSERBERG:

Desde Egisheim nos pusimos en camino hacia Kayserberg, donde llegamos unos veinte minutos mas tarde y aquí la mañana ya se empezó a complicar. Era cerca del medio día y todos los parkings del pueblo estaban ya completos y varios coches esperaban en doble fila que algún hueco quedase libre. Dimos varias vueltas antes de empezar a desesperar viendo como pasaba el tiempo y como llevábamos mas de media hora perdida. La verdad es que la cantidad de gente que nos encontramos en los pueblos durante este viaje fue exagerada, y en esos momentos en los que las cosas no salían como teníamos planeado nos arrepentíamos por momentos de haber elegido estas fechas para viajar a la zona. 



Kayserberg nos sorprendió muchísimo, y después de Eguisheim fue el pueblo que mas nos gustó. 


Comenzamos la visita recorriendo su calle principal, la Rue del General de Gaulle, y como se acercaba la "hora francesa" de la comida comenzamos a entrar en restaurantes para intentar que nos diesen mesa sin ningún éxito. 


Calle de Kayserberg repleta de gente

El pueblo estaba repleto de gente y con tantos turistas visitando la zona todos los locales estaban completos desde antes de las 13,00h y, por un momento, pensamos que ese día nos quedaríamos con el estómago vacío hasta la noche. Después de no menos de diez intentos acabamos en un restaurante por casualidad, Le Capucin, que también estaba completo, pero donde al menos nos dieron mesa para media hora mas tarde. 


Restaurante Le Capucin en Kayserberg

Le Capucin (Rue du General de Gaulle, 60) nos encantó nada mas entrar, nos dieron una mesa en un jardín cubierto, decorado hasta el mas mínimo detalle y junto a un pianista que tocaba de maravilla. Con lo que no tuvimos tanta suerte fue con la elección del menú. Nos arriesgamos a probar la gastronomía local, cocina francesa pero con una mas que evidente influencia germana, y pedimos chucrut y tarte flambee con queso munster para compartir, y menos mal. 


Chucrut
La mitad del chucrut se quedó allí porque el sabor de la col lo impregnaba todo y nos fue imposible terminarnos el plato.  Pero el recuerdo del olor del queso munster en la tarte flambee aún me da ganas de vomitar y no exagero, pues tuvimos que pedir que nos retirasen el plato al poco de ponerlo en la mesa porque ninguno de los dos éramos capaces de soportarlo. 

Al día siguiente cenamos la típica tarte flambée, una especie de pizza con una masa muy fina que lleva cebolla y bacon entre otros ingredientes, pero esta vez sin el apestoso queso munster y la experiencia fue mucho mejor. Al final comimos poco y mal pero quizás porque no supimos elegir los platos y, aunque el restaurante nos dio muy buena impresión, nosotros solo disfrutamos de los postres (que esos si que estaban deliciosos).

Cuando salimos del local ya comenzaba a irse la luz y decidimos continuar conociendo Kayserberg, recorriendo sus calles y visitando una vez mas los puestos de su mercado navideño. 


Atardece en Kayserberg

La zona mas bonita del pueblo la encontramos junto al río que lo atraviesa. El puente y las casas de colores con entramado de madera que hay en las orillas nos dejaron las mejores fotografías de Kayserberg.

Atardece en Kayserberg

RIQUEWIHR:

Ya anocheciendo, cogimos de nuevo el coche para ver el último de los pueblos que teníamos en la ruta del día, Riquewihr, a tan solo quince minutos del anterior.

Esperábamos mucho de Riquewihr y de los tres pueblos que conocimos éste quedó en último lugar. Quizás el que cuando llegamos a Riquewihr  fuese ya de noche y no pudiésemos disfrutar del pueblo con luz pudo influir en nuestra percepción, pero los dos anteriores nos gustaron bastante mas que éste último. 

Los puestos navideños en Riquewihr se extendían a lo largo de su calle principal, la Rue du General de Gaulle. Mientras la recorríamos nos dedicamos a ir entrando en tiendas y a hacer algunas compras que aún teníamos pendientes hasta que llegamos a la parte alta del pueblo donde se encuentra la Torre de acceso El Dolder, una de las puertas de entrada a la ciudad en la época medieval.




Rincones de Riquewihr

Una de las últimas cosas que hicimos en nuestro periplo de compras por Riquewihr fue esperar mas de media hora de cola para entrar en una de las tiendas mas famosas del pueblo, Käthe  Wohlfahrt, y recordar nuestra visita a Rothenburg ob der Tauber donde también la visitamos, y donde surgió la idea de realizar este viaje.

Käthe Wohlfahrt en Riquewhir

EGUISHEIM (POR SEGUNDA VEZ...):

Desde Riquewihr y cargados con compras volvimos a Colmar donde cenamos en el mismo McDonalds que habíamos comido el día anterior y donde esperábamos terminar el día hasta que se nos ocurrió la idea de acercarnos de nuevo a Eguisheim, que tanto nos había gustado esa misma mañana, para verlo iluminado y fotografiarlo de noche.

Plaza de Eguisheim

Los puestos de su mercado navideño ya hacía horas que habían cerrado cuando llegamos y las calles, por suerte, estaban vacías ya...


Puestos del Mercado de Navidad de Eguisheim

Paseando los dos solos por las calles de Eguisheim terminamos el día y disfrutamos, como no habíamos conseguido hacerlo durante todo el viaje, del silencio de un pueblo sin apenas gente, mientras pensábamos como hubiese sido conocer la Alsacia en otra época del año...

Calle solitaria en Eguisheim





10 comentarios:

  1. Como siempre, unas fotos preciosas!!! Así que cuando estuvistéis fue dificil aparcar?? Pues este viaje desde que te leo hablar de él, lo tengo en mente para ir en las próximas navidades... pero si hay tanta gente... no sé yo si mejor optar por otro sitio.

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    1. Pues si te sirve de ayuda para tomar una decisión, yo volvería sin pensármelo. Es cierto que había muchísima gente por todas partes (ya ves la foto de la calle principal de Kayserberg) y que sobre todo a la hora de aparcar y cuando buscábamos restaurante tuvimos momentos de agobio, pero te puedo asegurar que el viaje mereció la pena porque es una zona preciosa. Aunque a veces pensábamos que igual hubiese sido mejor ir en primavera, nos hubiésemos perdido el ambiente de los mercados y por ejemplo, Estrasburgo es una ciudad que gana mucho con la decoración de Navidad. Yo te aconsejo que si vais llevéis apuntada la situación de la mayoría de los parkings y sobre todo que empecéis a buscar restaurante para comer sobre las 12 para que no lo encontréis todo completo. Nosotros empezábamos a la 13,00 y se ve que ya era tarde.
      Y este año ya he comprado vuelos para volver a ver Mercados de Navidad aunque en otro destino! Ya ves que el ambiente a pesar de la gente que había me encantó!

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  2. Conozco alguno de esos pueblos pero me faltan muchos; nosotros fuimos en verano pero veo que el ambiente navideño es mágico, me tendré que plantear ir en diciembre. Maravillosas fotos, gracias por compartirlas :)

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    1. Lo bueno de la Alsacia yo creo que es que no debe defraudar en ninguna época del año. Cada estación tiene unas ventajas pero debe de ser igual de bonita la zona. La Navidad allí es una pasada, nosotros nunca habíamos hecho un viaje en fechas navideñas y creo que acertamos! Un beso!

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  3. Qué pueblitos más chulos. Después de ver en Alemania algunos pueblos bastante parecidos, le tengo ganas a Alsacia

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    1. Si, la arquitectura de las casas es muy parecida. A mí me rocordaron un poco a Rothenburg ob ther Tauber, aunque estos pueblos son aún mas pequeñitos que Rothenburg. Si te gustó Alemania esta zona te encantará seguro.

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  4. Los pueblos son preciosos se come muy bien, además. Yo los visité en verano, cuando vivía en Bruselas y "bajaba" a ver a mis amigos en Estrasburgo. Cada época tiene su encanto, aunque yo creo que los días más largos te permiten hacer más cosas. Me gustó mucho recordar estos bellos rincones.

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    1. Yo no acerté con la comida, jeje. El queso munster no quiero volver a verlo nuncaaaaaa (y mucho menos a olerlo) jaja :) y el chucrut tampoco me entusiasma la verdad, pero vamos, que yo soy muy especial con la comida aunque al menos intento probar los platos mas típicos de los lugares que visitamos.

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  5. No imaginaba que pudiera haber tanta gente en Navidad en esta zona de Europa. Desde luego el ambiente navideño da a estos pueblos un encanto muy particular. Tengo entendido que esta parte de Francia antes pertenecía a Alemania, por eso los pueblos os recordaron a Rothenburg y a otros de la Alemania romántica. Un viaje muy coqueto para hacer en esas fechas aunque, efectivamente, los días en primavera y verano dan más de sí.

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    1. Por momentos nos daba la sensación de que no estábamos en Francia, sino en Alemania. No solo por la arquitectura, sino también por la gastronomía e incluso el carácter de los alsacianos, que nos pareció muy diferente al de otras zonas de Francia que habíamos visitado antes.

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