domingo, 8 de enero de 2017

Lisboa (II): Alfama y La Baixa.


Sábado 26 de Marzo de 2016 (Mañana)

Como no era mucho el tiempo que teníamos, habíamos planeado una ruta por Lisboa en la que nos reencontraríamos con algunos de los lugares que mas nos habían gustado en nuestra primera visita a la ciudad. 

A grandes rasgos, habíamos decidido dedicar la mañana a recorrer la Alfama y la tarde al barrio de Belem.


Miguel Ángel se había levantado de madrugada ese día para fotografiar el amanecer desde uno de los miradores de la Alfama mas cercano a nuestro apartamento; el Mirador das Portas de Sol



Amanece en Lisboa desde el Mirador das Portas de Sol

Cuando yo me desperté varias horas mas tarde fue por ese mismo punto por donde comenzamos de nuevo la ruta del día. No me lo podía perder.


Mirador das Portas de Sol

Son varios los miradores que encontramos después por las calles de la Alfama, desde donde se divisaban los tejados rojos de las casas en primer término y el río Tajo junto al Puente 25 de Abril en la distancia. 

Mirador de Santa Lucía

El paseo nos llevó después hacia el Mirador de Santa Lucía y mas tarde hasta el Mirador de Santo Estevao (sin duda el menos bonito de los tres).

Mirador de Santo Estevao

Recordaba que esta era una de las zonas que mas me habían gustado de Lisboa en nuestra primera vez en la ciudad, con sus calles estrechas y decadentes, con largos tramos de escaleras, que tanto me recordaban al Barrio de Terreiro da Sé en Oporto. 


 


Y en cada rincón, en cada mirador, íbamos encontrando música, pintores y azulejos azules... La esencia de la Alfama.


En el Mirador de Santa Lucía

Música en el Mirador das Portas do Sol

Regresando sobre nuestros pasos nos dirigimos a la Catedral de Lisboa (la Sé). Solo entramos a visitar el interior de la Catedral, y en esta ocasión prescindimos del claustro que tiene un coste extra y que ya habíamos visitado en 2008.


 

La Sé de Lisboa (exterior e interior)

Aunque nosotros no entramos en esta ocasión porque ya lo conocíamos, visitar el claustro es del todo recomendable.

Tampoco visitamos otro de los monumentos mas conocidos de la Alfama, el Castillo de San Jorge, aunque pasamos justo por su puerta. No sabíamos si entrar hasta que al llegar a la puerta nos encontramos con una cola de casi una hora de espera y decidimos pasarlo por alto.

El mejor recuerdo que tengo del Castillo de San Jorge en nuestra primera visita a Lisboa fueron las vistas que desde allí pudimos disfrutar. Imprescindible también si viajáis a la ciudad por primera vez. 

Desde allí dejamos la Alfama para bajar por sus calles hasta la plaza mas importante de Lisboa, la Plaza del Comercio, situada junto a la orilla del Tajo.


Plaza del Comercio

Pasamos un rato descansando allí junto a la Estatua de Jose I y después continuamos nuestro camino cruzando el Arco de la Rua Augusta para recorrer esta calle comercial hacia la Plaza del Rossio.

La Rua Augusta está repleta de tiendas, restaurantes y cafés y nosotros, ya que estábamos en la zona, decidimos desviarnos unos metros hasta uno de los Cafés mas conocidos y antiguos de Lisboa, A Brassileira. Sin duda es uno de los lugares con mas historia del barrio, pero nosotros no le encontramos encanto alguno. 

Cada vez que podemos visitamos este tipo de locales en nuestros viajes, lo hicimos en Budapest con el Café New York o en Oporto con el Café Majestic por poner algún ejemplo y ambos nos encantaron. Pero A Brassileira quedó muy lejos de parecerse en algo a alguno de estos locales.


Elevador de Santa Justa

Esta zona era nueva para nosotros, en nuestra primera visita a Lisboa la pasamos por alto, no recorrimos la Rua Augusta ni llegamos hasta la Plaza de Rossio y por lo tanto, tampoco visitamos uno de los lugares mas fotografiados de la ciudad, el Elevador de Santa Justa, al que llegamos más tarde.


Elevador de Santa Justa


Decidimos no subir porque el cielo amenazaba lluvia y nos conformamos con fotografiarlo desde el suelo, y de hecho, cuando llegamos al final de la Rua Augusta, ya en la Plaza del Rossio, y comenzamos a pasear entre los puestos de un mercado que había allí instalado y junto a la estatua de Pedro IV comenzó a diluviar. 

Plaza del Rossio

Corrimos a resguardarnos en un McDonalds que fue lo primero que encontramos a mano y comimos mientras esperábamos que dejase de llover... Pero no lo hizo.  

Las siguientes horas de la tarde las pasaríamos en el barrio de Belem, bajo una lluvia constante que ya no dejó de caer hasta el atardecer. 


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