miércoles, 15 de marzo de 2017

Que ver en Budapest (Día 2): Mercado Central, Basílica de San Esteban y Castillo de Buda.

Lunes 6 de Junio de 2016



La calle en la que se ubicaba nuestro hotel estaba llena de restaurantes con terrazas y no dudamos en empezar ese lunes desayunando al aire libre en una de ellas. Los siguientes días volveríamos.

La primera visita del día nos llevó a repetir la ruta que hicimos el día anterior para llegar al Mercado Central que, por fin, encontramos abierto. Siempre que tenemos ocasión acudimos al mercado de las ciudades que visitamos y Budapest no iba a ser menos.




El Mercado Central


El Mercado Central es el mas grande de la ciudad y es un sitio perfecto para comer algún día a muy buen precio.  En la planta baja hay puestos de venta de verduras, frutas, y otros comestibles. Y en la planta superior, hay paradas en las que se vende comida rápida con una pinta estupenda. Lástima que acabásemos de haber desayunado. 



Desde allí nos dirigimos mas tarde hacia la Basílica de San Esteban, la que iba a ser nuestra siguiente visita, pasando por una de las calles peatonales mas conocidas y comerciales de la ciudad, la Vaci Utca. La verdad es que con tantos restaurantes y tiendas no pudimos evitar entrar en alguna y aprovechar para hacer las primeras compras del viaje (que no fueron muchas).

La Basílica de San Esteban alberga en su interior una conocida reliquia,  la mano derecha del rey Esteban I. 


Basílica de San Esteban

Nos encantó el templo y una vez allí no dudamos en subir a una de sus torres y aprovechar para disfrutar de unas vistas diferentes de Budapest desde las alturas. 


 

Cúpula de la Basílica de San Esteban

La entrada es gratuita aunque se "solicita" una donación al acceder y la subida por suerte puede hacerse en ascensor por menos de 2 €, aunque mucha gente parecía no saberlo porque iban prácticamente vacíos. 


Vistas desde las Torres de la Basílica de San Esteban

El acceso a los elevadores está "un poco" escondido. La subida se hace en dos tramos de ascensores que se conectan a medio camino, y se termina subiendo a pie unos cuantos peldaños por una escalera de forja. 


Vistas desde el Mirador de la Basílica de San Esteban

Era bastante pronto cuando decidimos parar a comer en un restaurante a los pies de la Basílica del que he sido incapaz de recordar el nombre, y repusimos fuerzas antes de ponernos rumbo a Buda. Íbamos a dedicar la tarde a conocer el Castillo de Buda, pero antes teníamos que cruzar el Danubio por uno de los lugares más bonitos de la ciudad, el Puente de las Cadenas. 

Si de día la imagen del Puente es preciosa, el verlo iluminado, al caer el Sol esa misma noche, nos gustó aún mas. 


Puente de las Cadenas

Una vez en Buda, después de mil paradas para fotografiar cada detalle del puente, llegamos al funicular que asciende al Castillo y que nos encontramos cerrado! Nos contaron que estaban realizando labores de mantenimiento y que no funcionaría en todo el día. No me podía creer que la mala suerte del domingo nos persiguiese aún, y en ese momento no hacía nada mas que recordar lo mucho que me había costado subir el Monte Gellert a pie el día anterior.


Funicular hacia el Castillo de Buda

Pero por suerte el ascenso hasta el Castillo caminando no fue tan largo como yo me imaginaba, y aunque nos llevó mas rato del previsto llegamos justo a tiempo de ver como terminaba el cambio de guardia que se estaba realizando junto al Castillo de Buda.

Cambio de Guardia en el Castillo de Buda

El Castillo de Buda es realmente un palacio que alberga un Museo de Historia, la Galería Nacional y la Biblioteca Szechenyi. Nosotros no entramos al interior pero en Buda teníamos algunas otras visitas pendientes.

Comenzamos a caminar por las calles de esta zona de Budapest y muy pronto nos dimos cuenta de que el ambiente era muy distinto al que habíamos visto anteriormente en Pest. En Buda las calles estaban llenas de casas bajas pintadas en colores pastel y el ambiente era mas el de un "pueblo" que el de una gran ciudad. 



La primero que queríamos hacer en Buda era visitar el Hospital in the Rock, un hospital situado bajo la colina de Buda que sirvió también de búnker nuclear durante la Segunda Guerra Mundial. Una visita no demasiado conocida que se convirtió en uno de los lugares que mas huella nos dejó de la ciudad.

Hospital in the Rock

La visita al búnker se hace de forma guiada, durante una hora y en inglés (lamentablemente no hay ninguna en español). El tour comienza con una proyección de un vídeo y continua con la visita a los túneles que bajo tierra se extienden, y en los que se recrean escenas de la época con el equipamiento médico y el instrumental empleado en el hospital. 

Nos gustó mucho la experiencia de recorrer el búnker, de ver los sistemas de ventilación, de suministro eléctrico, de almacenamiento de agua, conocer como enfermos y médicos convivieron y sobrevivieron en esos túneles durante años y terminar la visita haciendo sonar la alarma nuclear que avisaba del peligro inminente. 


No estaba permitido tomar fotografías durante la visita pero nosotros conseguimos hacer alguna rápida con el móvil para poder ilustrarlo. Una pena que no tengan la calidad que nos hubiese gustado.

Salimos del Hospital in The Rock una hora mas tarde con una sensación triste, y decidimos tomarnos un descanso en una de las pastelerías mas conocidas de Buda, Ruszwurn. El sitio es bastante famoso y por eso lo llevaba apuntado entre mis notas, de no haber sido así, perfectamente lo podríamos haber pasado por alto porque el local poco nos dijo.



Queríamos esperar para ver atardecer desde el Bastión de los Pescadores, el mirador mas conocido de Buda, pero antes aún teníamos que visitar la Iglesia que se encuentra junto a él, la Iglesia de San Matías. 


Iglesia de San Matías

Construida en la cima de la montaña de Buda es uno de los templos mas importantes de la ciudad junto con la Basílica de San Esteban y es también de visita obligada.


Iglesia de San Matías

A la salida el Bastión de los Pescadores nos esperaba. Esperamos a ver como caía el Sol en la ciudad desde allí, como las luces comenzaban a encenderse y el Budapest nocturno comenzaba a aparecer. Y allí hicimos algunas de las fotografías mas bonitas del viaje.






Y antes de que el Sol se escondiese por completo regresamos al camino que junto al Funicular descendía hacia el Danubio, y nos encontramos con el Puente de las Cadenas en primer plano y una perspectiva difícil de superar. Y esperamos hasta que el Sol se escondió por completo.

Puente de las Cadenas
Puente de las Cadenas

Ya de noche paseamos junto al río, por la orilla de Buda, hasta llegar a la altura del Parlamento. Queríamos ver el edificio desde la perspectiva más conocida y con su propia imagen reflejándose en las aguas del Danubio. 


El Parlamento

Allí nos sentamos un rato a descansar y allí terminamos la ruta del día. Regresamos al hotel paseando ya muy tarde y nos costó encontrar un restaurante que a esas horas nos diese de cenar. 

Al final nos dieron una mesa libre en la terraza del Café Intenzo, donde cenamos muy bien y a solo unos metros de nuestro de Hotel. 

Al día siguiente volveríamos al Parlamento a primera hora, pero esta vez para conocer el interior del edificio mas conocido de Budapest.

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