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Marrakech (I): Plaza Jamaa el Fna, Mezquita Koutoubia, Zocos, Curtidurías, Plaza de las Especias...

Martes 29 de Enero de 2019

No os voy a mentir, no me enamoré de Marrakech a primera vista, 
más bien me ocurrió todo lo contrario…

Habíamos decidido comenzar las visitas de nuestro primer día completo en Marrakech en la Mezquita Koutoubia y desde allí continuar por la Plaza Jamaa el Fna para después adentrarnos por los zocos… pero cuando aquella mañana llegamos al centro de Marrakech, y en menos de dos minutos empezaron a acosarnos al menos cinco personas, supimos que no nos llevaríamos un recuerdo demasiado bueno de aquel viaje…


La Mezquita Koutoubia es la más importante de la ciudad y destaca principalmente por su Minarete que, además de ser la construcción más alta de Marrakech, dicen que recuerda a la Giralda de Sevilla. La realidad es que es más bien al contrario, la Giralda es de fecha posterior y fue ésta la que se inspiró en la famosa torre de la Koutoubia para su construcción.


Torre Mezquita Koutoubia

La Mezquita es bastante sencilla, acceder al interior no está permitido para los no musulmanes, con lo que lo mejor que se puede hacer por la zona es pasear por los parques y jardines que la rodean para poder fotografiarla desde diferentes perspectivas.


Mezquita Koutoubia

A solo unos metros de la Mezquita Koutoubia se encuentra la Plaza Jamaa el Fna, centro de Marrakech, centro de la Medina y lugar de visita obligada en la ciudad.


Llegar a la Plaza Jamaa el Fna fue bastante complicado pues en el camino tuvimos que deshacernos de montones de “vendedores” que, a cada paso, trataban de ofrecernos algo diferente. Seguro que cualquiera que se plantee un viaje a Marrakech va avisado sobre el acoso que el viajero puede llegar a sufrir en la ciudad, pero por mucho que leas, por mucho que te avisen, por mucho que creas saber lo que te vas a encontrar, es imposible llegar a imaginar hasta qué punto puedes sentirte acosado hasta que no estás allí.


Y el acoso se hace más y más evidente cuanto más te acercas a la Plaza y a los zocos, y no hablo solo de tratar de venderte artículos varios o de ofrecerte paseos en calesa una vez tras otra. Hablo de tratar de timarte ofreciéndote probar algo de comida supuestamente gratis, de perseguirte durante más de diez minutos para que te realices algún tatuaje de henna amenazándote si no lo haces, de querer indicarte alguna dirección y pedirte dinero a cambio por ello, de perseguirte a gritos por media plaza para que pagues a alguien a quien supuestamente has hecho una fotografía… Sinceramente, es imposible disfrutar de una ciudad mientras estás viviendo situaciones como estas de forma constante, y mientras estás tratando de librarte de toda esa gente que te acosa una vez tras otra.        



A pesar de todo esto, a Plaza Jamaa el Fna merece no solo una, sino varias visitas. Por el día, para ver el ambiente con los puestos de fruta y verdura, los domadores de monos y los encantadores de serpientes (aunque el espectáculo con los pobres animales sea cuanto menos triste)… y al caer la noche, para ver atardecer desde alguna de las terrazas de los restaurantes que la rodean (nosotros volveríamos días más tarde allí para ver la puesta de Sol).

Desde Jamaa el Fna comenzamos nuestro paseo por los zocos. Teníamos la idea de dedicar el resto de la mañana a caminar un poco sin rumbo y dejarnos sorprender, aunque yo llevaba algunos lugares apuntados que no quería perderme.


Zocos Marrakech

Cruzarnos con carros tirados por burros a cada paso, mientras recorríamos aquellos callejones que parecían haberse detenido cientos de años atrás hizo que la visita a los zocos fuese para nosotros como transportarnos en el tiempo.



Si la señalización en la Medina de Marrakech es prácticamente nula, en los zocos es inexistente, por lo que comenzamos a caminar y caminar sin ningún rumbo fijo, entre calles laberínticas, viendo tiendas de ropa, de especias, puestos de comida, carnicerías, puestos de lámparas...

Carnicería en los zocos


Mientras yo intentaba manejar el carro de nuestra peque por aquellas calles estrechas y empedradas, y mientras  trataba de esquivar cientos de motos y de carros de burros, fuimos pasando de un gremio de artesanos a otro sin casi darnos cuenta. Pasamos por el zoco de los carpinteros, ferreteros, peleteros, cesteros,… y según caminábamos comenzó a salir a nuestro paso gente que nos indicaba el camino a seguir hacia las curtidurías.

Curtidurías

Había visto montones de veces imágenes del Barrio de los Curtidores de Marrakech, y no me quería ir de la ciudad sin ver las curtidurías, o lo que es lo mismo, los lugares donde se trabaja el cuero de manera tradicional.

Curtidurías

Llegamos a las curtidurías guiados por un hombre que se prestó a indicarnos el camino y que, una vez allí, nos hizo de guía a cambio de dinero claro está. Lo cierto es que si no hubiese sido por su ayuda jamás hubiésemos dado con el lugar, situado en la zona norte de la Medina y que teníamos ubicado en el mapa como “Quartiers des Tannauers (Avenue Bab El Debbagh)”. 


Nuestro guía improvisado nos dio a cada uno un puñado de hierba buena nada más llegar para soportar el olor, y durante unos diez minutos improvisó un recorrido por la zona indicándonos los lugares que podíamos fotografiar. Allí nos encontramos con una gran explanada, con enormes agujeros, donde los trabajadores trataban las pieles rodeados de un olor de lo mas desagrabable.  




Al terminar el recorrido nos pidió 20€ por la visita!! Ni que decir tiene que decidimos que 2€ eran más que suficientes por habernos llevado hasta allí. Cuando salimos de las curtidurías nos sorprendió diciendo que la visita aún no había terminado y que, unos metros calle arriba, aún había algo más que ver… Yo no tenía claro a dónde íbamos, había preparado poco aquel viaje pero sabía que ya habíamos visto lo que yo buscaba, así que cuando llegamos a la entrada de una tienda de telas y “nuestro amigo” nos animó a entrar a comprar decidimos  despedimos de él bastante rápido, y comenzamos a caminar de regreso a la Plaza Jamaa el Fnaa pasando antes por el edificio de Almoravid Koubba.


Almoravid Koubba

Almoravid Koubba es la construcción más antigua de Marrakech y es un lugar que bien merece una parada en la ruta, por tratarse de la única edificación que queda en pie en el país de la dinastía Almoravid.

El edificio se encuentra justo al lado del Museo de Marrakech, que nosotros no visitamos, pero que puede ser un lugar interesante sobre todo por la arquitectura del edificio en sí que alberga el museo y, principalmente, por su patio central.

También cerca de esta zona de Marrakch se encuentra la Madraza de Ben Youssef, seguramente uno de los monumentos más importantes de la ciudad que nosotros no pudimos visitar por estar cerrado al público por restauración (y así seguirá durante bastante tiempo).

Era cerca ya del medio día cuando emprendimos el camino de regreso a la Plaza de Jamaa el Fna. A pesar de que habíamos viajado en Todo Incluido y que, por lo tanto, teníamos todas las comidas incluidas en el Hotel, habíamos decidido comer este primer día en el Zeit Oun Café, un restaurante que parece pertenecer a una cadena, y que también probaríamos al día siguiente en otro punto de la ciudad.

Plaza Jamaa el Fna desde el Zeit Oun Cafe

Y desde la terraza pudimos contemplar, por primera vez, la Plaza más famosa de la ciudad desde las alturas. Días mas tarde volveríamos al atardecer.

Plaza Jamaa el Fna desde el Zeit Oun Cafe

El postre lo dejamos para más tarde, y abandonamos la Plaza Jamma el Fna hasta llegar al Café des Espices, paseando antes por el Zoco de las Especias, que aún teníamos pendiente.



Desde allí llegamos a una de las plazas más bonitas de  Marrakechla Plaza Rahba Kedima (o la Plaza de las Especias).  Desde la terraza del Café des Espices, un restaurante situado en la misma plaza, aprovechamos también para fotografiar el lugar “desde las alturas” con algo de perspectiva mientras tomábamos un par de helados.

Plaza de las Especias


Plaza de las Especias

Allí, con estas vistas, terminamos la mañana y el día turísticamente hablando. La tarde hubiese dado para ver más pero nosotros la dedicamos a disfrutar del hotel del que ya os hablamos y a descansar (objetivo principal también de este viaje).



Plaza de las Especias desde la terraza del Café des Epices



Comentarios

  1. Impresionante. Es un lugar cercano pero en el que desconectas dle todo porque es muy diferente. Y el precio de la comida y la calidez de la gente son muy recomendables. Junto con Tailandia es de mis viajes preferidos, ¿habéis estado? https://somoschueca.eldiario.es/viajes-a-tailandia-escoge-tu-ruta-segun-los-dias-que-tengas/

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