Que ver en Chicago en un día: The Loop y la experiencia del Skydeck en la Torre Willis.

Para nuestra primera ruta por Chicago decidimos centrarnos en recorrer la zona más cercana a nuestro alojamiento, el Congress Plaza Hotel, situado en la Avenida Michigan y frente al Millenium Park. Pasaríamos aquel día recorriendo las calles de The Loop, visitaríamos lugares tan conocidos como Union Station, llegaríamos hasta el punto de inicio de la famosa Ruta 66 y despediríamos del día con unas espectaculares vistas en el Skydeck de la Torre Willis.

Skydeck de la Torre Willis


Desayunando en Lou Mitchell's, un lugar mítico en la Ruta 66.

Aquella mañana queríamos empezar el viaje haciendo algo especial, y decidimos que aquel primer desayuno sería en la famosa cafetería Lou Mitchell’s, en el 565 W de Jackson Blvd, un lugar lleno de referencias a la ruta más famosa de USA. El local, situado muy cerca de Union Station, se ha convertido en un icono de la Ruta 66 por ser el lugar donde la mayoría de los viajeros que comienzan el más famoso de todos los road trips desayunan antes del inicio del viaje.


Pedimos tortitas de plátano y huevos benedictine, además de un café malísimo que rellenan sin coste una vez tras otra. Comimos muy bien, pero algunas de las raciones fueron tan enormes que casi habiendo pedido tan solo un plato hubiésemos podido desayunar los tres.

Lou Mitchell's

De ruta por los lugares más conocidos en The Loop. 

Con el estómago más que lleno comenzamos la ruta de aquella mañana visitando la Chicago Union Station, ­­y para nuestra sorpresa la encontramos casi vacía a esas horas de la mañana.

Chicago Union Station


Lo que más nos gustó de la estación más importante de Chicago fue su famoso hall, en cuyo interior destaca una gran bandera de Estados Unidos.



La estación es muy conocida por ser lugar de rodaje de algunas famosas películas y allí, no pudimos evitar recordar la Grand Central Terminal de Nueva York (días después volveríamos a visitarla por segunda vez).


Union Station se encuentra situada a tan solo unos metros de la famosa Willis Tower, un lugar de visita obligada y con unas vistas espectaculares al que habíamos decidido volver al atardecer.




Pasamos junto a la Torre Willis mientras no podíamos dejar de mirar al cielo. La arquitectura de los edificios en Chicago es sin duda espectacular, y a cada paso nos deteníamos a realizar fotos a los muchos rascacielos que íbamos encontrándonos en el camino.





En nuestro paseo de regreso de nuevo hacia la famosa Avenida Michigan, fuimos encontrándonos con algunas de las obras escultóricas más famosas de la ciudad.



La que más me impresionó fue sin duda Calder’s Flamingo, una obra de lo más fotogénica, de color rojo brillante, situada en la Plaza Federal y rodeada de enormes edificios.

Calder's Flamingo

Antes de llegar de nuevo a la Avenida Michigan, junto al cruce de Metro de Adam & Wabash, nos encontramos con otro de los lugares más emblemáticos de Chicago.

Adam & Wabash

Junto a un pequeño parque situado bajo las vías del Metro encontramos la que fue la primera Señal de inicio de la Ruta 66. La realidad es que en la actualidad ésta señal no marca el inicio de la Ruta pero, si sois un poco amantes de esta parte de la historia del país, seguro que como a nosotros os gustará poder visitar las dos.


Al margen de la señal, el cruce de Adam con Wabash es de lo más fotogénico y uno de los lugares que más veces había visto de Chicago, con las vías elevadas del tren y el sonido de los vagones circulando en ambas direcciones por una de las líneas de Metro más transitadas de la ciudad.

Adam & Wabash


Un poco más adelante, ya en la famosa Avenida Michigan (en el cruce con Adam Street) y justo en frente del Instituto de Arte Contemporáneo se encuentra la Señal actual de Inicio de la Ruta 66. Estar allí era una asignatura pendiente después de que en el año 2012 visitásemos la señal que da inicio a la ruta en Santa Mónica, durante nuestro viaje a Los Ángeles. En aquel viaje ya recorrimos un tramo de la famosa Ruta pero entre nuestros sueños viajeros tenemos pendiente recorrerla entera algún día.

Señal de Inicio de la Ruta 66

Entramos al hall del edificio del Instituto de Arte Contemporáneo y durante un rato estuvimos pensando si visitarlo. Finalmente decidimos no hacerlo porque aquella tarde queríamos llegar a ver el atardecer desde el Skydeck Chicago y el tiempo no era suficiente.

Instituto de Arte Contemporáneo

Comimos algo rápido y para ocupar el tiempo que nos quedaba pendiente hasta la hora del atardecer decidimos acercarnos a visitar el edificio en el que se encuentra la Harold Washington Library.

La biblioteca pública de Chicago se encuentra ubicada en un edificio de color rojizo y tejado verde que llama bastante la atención, pero lo que realmente atrae visitantes a su edificio es el jardín que se instala en la última planta.

Harold Washington Library

El interior no nos dijo mucho más allá de la cúpula acristalada del Winter Garden de la novena planta y, después de descansar un poco en una de sus mesas, nos pusimos de nuevo en camino hacia la que sería la última visita de aquel día, el Mirador de la Torre Willis.

Skydeck Chicago en la Torre Willis y la experiencia en The Ledge.

La Willis Tower, o antes conocida como Sears Tower, es una visita obligada en Chicago. Con sus 442 metros de altura, es el edificio más alto de la ciudad y el tercero del país por detrás de la Torre CN y del One World Trade Center de Nueva York.

Skydeck de la Torre Willis


Pero si por algo es famosa la Torre Willis es por su mirador, el Skydeck Chicago, situado en el piso 103 del edificio. Después de una subida en ascensor de tan solo 60 segundos y casi sin darnos cuenta, nos encontramos frente a unas vistas espectaculares de toda la ciudad, de Illinois e incluso en los días completamente despejados, de los estados de Michigan, Indiana y Wisconsin.


El acceso al mirador tiene un tiempo ilimitado pero para acceder a su atracción principal es necesario hacer una segunda cola de espera. Y es que, si algo ha hecho famoso al Skydeck de Chicago, son las cajas acristaladas con suelo transparente sobre las que es posible “suspenderte” y sentir que tienes toda la ciudad bajo tus pies (The Ledge).

La realidad es que cuando llegamos a la Torre Willis yo estaba poco o nada convencida de querer vivir la experiencia del The Ledge,  pensaba que no conseguiría poner ni un solo pie allí y que me iría sin una sola foto pero para mi sorpresa, no fue así.

Para acceder a las plataformas o también conocidas como “la cornisa”, es necesario realizar una segunda cola de espera y aquí sí, el tiempo está de lo más controlado. Apenas un minuto nos dejaron estar a los tres disfrutando de aquellas vistas porque sí, logré disfrutar, y una vez puesto el primer pie el miedo desapareció por completo. Nuestra peque no sabe lo que es tener miedo así que ella disfrutó tanto o más que nosotros de aquellos segundos, mientras tratábamos de posar de mil maneras diferentes y casi sin darnos cuenta, ya nos estaban pidiendo que nos apartásemos para dejar paso al siguiente grupo.

The Ledge

Por suerte, las vistas del atardecer desde el resto de la torre de observación compensaron el poco tiempo que pudimos disfrutar desde The Ledge. Pasamos un buen rato curioseando entre las tiendas de recuerdos, viendo como atardecía mientras tomábamos unos refrescos en la cafetería de la planta 103, y disfrutando de como Chicago se iluminaba en la noche.




La ciudad no podía estar gustándonos más…


  
   
        
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