Que ver en Chicago en 4 días: Navy Pier y crucero de arquitectura.

La ruta para este último día de viaje iba a ser mucho más relajada que las anteriores. Habíamos decidido pasar una mañana tranquila en una de las zonas que aún nos quedaban pendientes por conocer en Chicago, el Navy Pier, y por la tarde nos despediríamos de la ciudad con un imprescindible, un crucero de arquitectura por el Río Chicago.



Como la idea era disfrutar de la ciudad sin prisas, decidimos hacer el trayecto que nos separaba del Navy Pier caminando por uno de los paseos que más nos habían gustado los días anteriores, el Lake Front Trail.



En esta ocasión recorreríamos el tramo norte que nos había quedado pendiente y, paseando junto al inmenso lago Michigan, con las vistas del puerto y junto a barcos grandes y veleros más pequeños, llegamos al Navy Pier de la ciudad.

Lake Front Trail


¿Qué ver en el Navy Pier de Chicago? 


Navy Pier de Chicago

  • Su Centro Comercial y sus atracciones.
El Navy Pier es un gran embarcadero lleno de zonas de ocio y entretenimiento que, a finales de octubre, encontramos completamente decorado para Halloween. 





En el muelle hay un centro comercial con tiendas de recuerdos y ropa, muchos restaurantes (como el famoso Giordano’s) y una gran zona de ocio formada por varias atracciones entre las que destaca la estrella del Navy Pier, una gran noria que se alcanza a ver desde varios puntos de la ciudad.  




Pasamos allí buena parte de la mañana. Hicimos compras y paseamos sin prisas. Y puesto que ya habíamos probado el Giordano’s días antes, decidimos comer aquel día en Bubba Gump, un lugar que se ha convertido en un clásico en todos nuestros viajes a USA y que ya probamos en lugares como Los Ángeles, Nueva York o San Francisco.




  • El Mirador de Milton Lee Olive Park
Además de por sus atracciones y su centro comercial, si por algo destaca esta zona es por sus vistas. Junto al Navy Pier se extiende un pequeño parque (Milton Lee Olive Park) en el que se encuentra uno de los miradores más famosos de la ciudad con una de las mejores vistas de su skyline.


Vistas desde Milton Olive State Park

  • Ohio Street Beach.
Estuvimos un buen rato paseando por la zona y desde allí nos acercamos a Ohio Street Beach, una de las playas de Chicago. Aunque el tiempo no invitaba al baño, llegar hasta esta playa es imprescindible para ver el contraste de los enormes edificios junto a las aguas del gran Lago Michigan.

Ohio Street Beach es la playa más cercana al centro de Chicago. La realidad es que bastante pequeña en extensión, pero existen otras playas en la ciudad de más tamaño aunque también más alejadas, como Oak Street Beach o North Avenue Beach que nosotros no visitamos.


Ohio Street Beach

  • Lake Front Tower y su mirador en el Restaurante Cité.

Justo en frente del Navy Pier se encuentra uno de los edificios más emblemáticos de la zona, Lake Front Tower. Habíamos leído que era posible acceder al restaurante ubicado en la última planta de éste rascacielos residencial, desde donde decían, se podían ver unas bonitas vistas de la ciudad.


Front Tower

La realidad es que una vez allí descubrimos que para acceder al restaurante, Cité, era necesario acudir con reserva previa y con un código de vestimenta que nosotros no cumplíamos, así que nos conformamos con fotografiar el exterior del edificio y dejar sus vistas para otra ocasión.


Front Tower


Crucero arquitectónico por el Río Chicago.

Para el resto de la tarde teníamos un plan muy especial, realizar un crucero fluvial de arquitectura por el río Chicago. Desde el Navy Pier comenzamos a caminar por el Riverwalk, un paseo junto al río que ya habíamos comenzado a recorrer el día anterior, pero que hoy íbamos a descubrir desde una nueva perspectiva.



Después de comparar algunos precios y horarios, elegimos la empresa Wendella y nos embarcamos en un crucero que nos llevaría a navegar por el Lago Michigan para después recorrer el río hasta la altura de Washington Street y regresar ya de noche sobre nuestros pasos.


    Algunos datos de interés basados en nuestra experiencia:
  • El embarque se realiza 30 minutos antes de la hora de inicio del crucero, por lo que es conveniente llegar con bastante tiempo de antelación.
  • La duración aproximada del crucero es de 75 minutos.
  • El recorrido se inicia en 400 N Michigan Avenue (a la altura de Dusable Bridge) y finaliza en el mismo lugar pero en la orilla contraria. 
  • Los barcos disponen de asientos en el exterior y en el interior del barco. Desde el interior la visibilidad es nula, con lo que conviene abrigarse bien y disfrutarlo desde el exterior (por mucho frío y/o viento que haga). Hay mantas gratuitas en la cubierta del barco para quien quiera utilizarlas.
  • Los barcos cuentan con bar, donde solo sirven bebidas frías y algún snack. Durante el trayecto pedimos un vaso de leche caliente para la peque y no tenían. 
  • El crucero cuenta con las explicaciones de un guía que se emiten por megafonía únicamente en inglés. Hemos hecho otros cruceros de este tipo en los que se entregaban audioguías a los viajeros que quisiesen utilizarlas en diferentes idiomas. Aquí no están disponibles.
  • El barco cuenta con baños que pasan a limpiar después de cada trayecto.




Salvo por algunos de estos puntos, la experiencia fue buena y poder contemplar Chicago desde el Río es la mejor opción sobre todo si se dispone de poco tiempo para recorrer a pie toda la ciudad.


La hora que elegimos para realizar el crucero nos permitió contemplar la ciudad con la luz del atardecer, y ver los edificios iluminados ya en la noche. Recorrimos el río pasando por lugares que ya habíamos visitado el día anterior en nuestra ruta a pie por el Near North Side, pero esta vez desde una perspectiva completamente distinta. 



Vimos la Torre Trump, y tuvimos la oportunidad de ver el puente oscilante Dusable Bridge, que habíamos cruzado el día anterior a pie, desde la perspectiva del río. 






Llegamos al final del Río Chicago para adentrarnos en el Lago Michigan, y allí se pararon los motores del barco y permanecimos un buen rato haciendo fotos al skyline de la ciudad en pleno atardecer.






De regreso volvimos a recorrer de nuevo los mismos lugares, pero la ciudad parecía otra ya de noche. 






Durante todo el trayecto fuimos acompañados por la explicación de un guía que narraba (en inglés) la historia de cada uno de los edificios y construcciones que nos íbamos encontrando en nuestro camino. Pasamos casi todo el trayecto sentados en los bancos exteriores, pero después del atardecer la temperatura descendió tanto que tuvimos que turnarnos para estar con nuestra peque en el interior del barco y que al menos ella no pasase frío.

Fue nuestro último día en la ciudad, aunque no fue realmente el cuarto. Fueron seis días los que pasamos recorriendo Chicago, aunque dos de ellos se limitaron a pasear por lugares que ya habíamos visitado días antes, a visitar el Shedd Aquarium (del que ya hablé AQUÍ) y a pasar una mañana completa en el hotel esperando a que la lluvia nos dejase salir.

Dejamos Chicago el siguiente día para poner rumbo a una ciudad a la que estábamos deseando volver. Una ciudad que habíamos visitado seis años atrás y que nos enamoró. Poca gente conozco que no sienta lo mismo...

Y es que, ¿quien no desea regresar una, dos o mil veces a Nueva York?

PUEDES LEER EL RELATO COMPLETO DEL VIAJE:

  
   
        
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