miércoles, 26 de abril de 2017

Islandia (mañana del día 2): Reykiavik y casi nos quedamos sin coche!

Sábado 8 de Octubre de 2016

A pesar de haber dormido apenas una horas, y de nuestra accidentada llegada a Islandia la noche anterior, esa mañana de sábado amanecimos mas descansados de lo esperado.

Harpa; Palacio de Congresos de Reykiavik
Desayunamos bastante temprano en el bufé del hotel mientras respirábamos aliviados mirando a través de la ventana. El tiempo parecía que nos iba a dar una tregua, y para mi tranquilidad, el vendaval de la noche anterior parecía haberse calmado ya.

El plan para aquel día era llegar a Reykiavik lo antes posible para dedicar la mañana a visitar la ciudad y, por la tarde, recorrer el trayecto que nos separaba del Hotel en el que pasaríamos la siguiente noche (el Hotel Gullfoss), parando a visitar por el camino el Parque Nacional de Pingvellir (o Thingvellir). Un viaje de unos 160 km que en total nos llevaría aproximadamente dos horas y media.


Salimos de Keflavik bastante pronto poniéndonos por primera vez en ruta por las carreteras islandesas, y unos cincuenta minutos mas tarde llegábamos a la capital del país. Teníamos ya planificada una ruta por Reykiavik para visitar sus lugares mas conocidos que comenzamos por la Iglesia (Hallgrímskirkja). Conseguimos dejar el coche estacionado a solo unos metros de la entrada antes de visitar el lugar quizás mas conocido de la ciudad, con su fachada inspirada en las columnas de basalto que días mas tarde veríamos en las playas del sur del país.


Hallgrímskirkja


Interior de la Iglesia de Reykiavik

Comenzamos la visita por el interior de la nave, aunque no tardamos mucho en dirigirnos al ascensor que en unos segundos nos dejó en la Torre de la Iglesia, y que nos permitió disfrutar de las que posiblemente sean  las mejores vistas de Reykiavik. 


Vistas desde la Torre de la Iglesia

Fue estando allí donde comenzamos a pensar que quizás fuese buena idea desplazarnos en coche durante nuestra visita a la ciudad. A pesar de que las distancias no eran excesivamente grandes, si lo eran más de lo que nosotros esperábamos en principio, y el frío no invitaba a pasear.

Así hicimos, y de regreso al coche pusimos rumbo al Lago Tjornin, donde paramos únicamente para hacer algunas fotografías con la Iglesia Frikirkjan de fondo.


Lago Tjornin e Iglesia Frikirkjan

El último trayecto en coche nos llevó hasta el puerto, desde donde completaríamos las visitas caminando. Dejamos el coche en un pequeño parking y comenzamos a caminar junto a la costa hacia la famosa escultura Solfar (el viajero del Sol). 

La escultura, una de las mas famosas del país, está hecha de acero y dicen que su construcción se inspiró en la de un barco vikingo. 


Solfar

Nos sentamos un buen rato allí, a hacer mil fotos, y a disfrutar de los rayos de Sol que comenzaban a salir. Fueron nuestros últimos minutos de tranquilidad de aquella mañana... No teníamos ni idea de lo que estaba a punto de suceder...

Desde allí continuamos caminando junto a la costa, contemplando el paisaje de la preciosa bahía de Reykiavik, hasta llegar al edificio Harpa, que alberga el Palacio de Congresos de la ciudad. 


Puerto de Reykiavik

La fachada del edificio, completamente de cristal, hizo que pasásemos mas tiempo del planeado haciendo mil fotos,  hasta que por fin decidimos entrar al interior.

Yo quería aprovechar para ir a los baños públicos y fue estando allí, cuando Miguel Ángel descubrió que las llaves del coche habían desparecido de su bolsillo. No os puedo describir lo que sentí en ese momento, una mezcla de nervios y preocupación, junto con el recuerdo de la noche anterior en la oficina de alquiler del coche, rechazando una vez tras otra todos los seguros que el comercial iba tratando de vendernos.

Edificio Harpa

Vacié mi bolso y  los bolsillos de los dos abrigos y de las chaquetas y no, definitivamente en aquel momento, descubrimos que nos habíamos quedado sin llaves del coche, con todo nuestro equipaje dentro del mismo y sin ningún seguro que pudiese sacarnos de aquella situación sin dejarnos antes buena parte del sueldo.

Yo no me lo podía creer, el viaje iba de mal en peor, después de la mala experiencia que habíamos tenido al llegar la noche anterior (y de la que ya me estaba empezando a olvidar) nos íbamos a quedar sin coche. Mi mente no dejaba de dar vueltas y no fui capaz de pensar fríamente. Solo me imaginaba teniendo que regresar de algún modo al aeropuerto a pagar una sanción, perdiendo uno o varios días del viaje, e incluso volviendo a casa antes de lo planeado...

Y, mientras Miguel Ángel salió corriendo a la calle a desandar el camino que habíamos hecho hasta la escultura Solfar, yo me senté junto a la entrada del edificio a lamentarme por lo mal que nos estaba saliendo todo...

Y entonces empecé a ver como decenas de periodistas con sus micrófonos y cámaras al hombro entraban en el Harpa, como un coche oficial aparcaba en la puerta y varios coches de policía lo hacían junto a él. El Primer Ministro de Islandia estaba entrando al Palacio de Congresos y yo no me lo podía creer. Seguramente aquella noche salí en mas de un informativo islandés casi llorando en una esquina tras el Primer Ministro. Tenía una sensación de pena y asombro, estaba alucinada por lo que nos estaba pasando, la situación no podía ser mas surrealista pero yo, en ese momento, solo pensaba en ver llegar a Miguel Ángel con las llaves del coche en la mano.


El coche del Presidente de Islandia junto al Palacio de Congresos

Y llegó unos minutos mas tarde, pero lo hizo sin llaves. En aquel momento notamos que uno de los escoltas del Primer Ministro no dejaba de mirarnos, pero dado nuestro estado de nervios y preocupación no nos extrañó demasiado, y entonces caímos en el coche! Con tantos nervios aún no habíamos ido al parking público donde lo habíamos estacionado, y ni si quiera habíamos comprobado que a esas alturas, quien tuviese nuestras llaves podría tener el coche también!

Desde el Harpa corrimos en busca de nuestro Golf y para nuestra suerte lo encontramos en el mismo lugar en el que lo habíamos dejado. Y fue allí donde, finalmente, decidimos cruzar los dedos esperando que la solución no nos costase un riñón, y llamar a Budget

Les contamos lo sucedido, revisaron nuestros datos y nos dijeron que esperásemos unos minutos sin separarnos del coche hasta que nos devolviesen la llamada. Apenas dos minutos mas tarde sonó el teléfono, y en ese momento nos enteramos a través de un comercial (que mejor no pudo tratarnos) que nuestras llaves estaban en manos del escolta del Primer Ministro. 

Al parecer alguien las encontró junto a la escultura, y al llegar al Palacio de Congresos se las entregó a los escoltas, quienes minutos antes ya habían contactado con Budget para informarles de la situación.

No os podéis imaginar el alivio que sentimos cuando aquel hombre nos devolvió las llaves después de haber perdido mas de una hora de la mañana buscándolas.

Por suerte, poco nos quedaba ya por ver en Reikiavik, y en esos momentos tan solo pensábamos en buscar un local donde comer y donde descansar.  En mis notas llevaba apuntado el Baejarins, un puesto de perritos situado muy cerca del puerto de Reykiavik y que parece ser "el mejor del mundo". Cuando llegamos comprobamos que éste parece ser un claro ejemplo de esos lugares que se ganan una fama desproporcionada y que, gracias a la publicidad, consiguen atraer clientela sin mucho esfuerzo.


Baejarins

La cola de gente esperando por un triste hot dog era mucho mas grande de lo que estábamos dispuestos a aguantar, así que sin mucho pensarlo decidimos entrar a un Restaurante italiano situado a solo unos pasos del  Baejarins donde comimos pizza a muy buen precio y descansamos un rato tras la accidentada mañana. 

Antes de dejar Reikiavik y comenzar nuestro Road Trip decidimos cargar nuestro maletero de provisiones, y hacerlo en uno de los supermercados mas famosos y económicos de Islandia ( el Bonus ) ubicado en Laugavegur, la calle mas comercial de la ciudad. 

Y con las compras hechas volvimos al coche para ponernos en ruta hacia el Parque Nacional de Pingvellir. Ahora sí, comenzaba de verdad nuestro Road Trip...

RUTA DEL DÍA 2:


PUEDES LEER EL RELATO COMPLETO DEL VIAJE:

2 comentarios:

  1. Menos mal!!! vaya mal trago!!! me has hecho recordar mi primeras horribles 24h en LA :S aunque nosotros si que tuvimos que llamar a la asistencia...ains!!!
    Espero que luego, como a nosotros, el viaje os fuera a mejor ;)

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    Respuestas
    1. Sí, por suerte fue a mejor... Aunque tampoco era muy difícil porque los dos primeros días fueron de pena!

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