domingo, 20 de agosto de 2017

Islandia (Día 6): Península de Stokksness y Fiordos del Este

Miércoles 12 de Octubre de 2016

Aquella mañana amanecimos con el sonido de un rebaño de ovejas que rodeaban nuestra cabaña. No tardé mucho en salir a disfrutar del paisaje. La noche anterior, tras nuestra accidentada llegada a Stafafel Cottages, no habíamos conseguido ni intuir como era el lugar en el que íbamos a pasar la noche, y por suerte, las primeras impresiones cambiaron para bien.

Preparamos café y desayunamos tranquilamente en el salón de nuestra cabaña, mientras comprobábamos que no, no llovía, pero el cielo continuaba cubierto de nubes bajas que, como intuíamos ya en ese momento, iban a volver a estropearnos los planes.

Puerto de Djúpivogur

El planing que teníamos preparado para ese día era dedicar las primeras horas de la mañana a visitar Stokksness (Vestrahorn) para continuar mas tarde la ruta por los fiordos del Este. Como no íbamos a disponer de demasiado tiempo, habíamos decidido llegar hasta el pequeño pueblo de Djúpivogur para mas tarde continuar la ruta hacia el norte hasta llegar a Egilsstadir, donde esa noche habíamos reservado de nuevo una cabaña.

Con tiempo suficiente recorreríamos también el fiordo de Seyðisfjörður en el que, además de ver el precioso pueblo que le da nombre, conoceríamos una nueva catarata, Gufufoss


Dejamos bien temprano nuestra cabaña para ponernos en ruta hacia la península de Stokksness por fin. En el acceso nos encontramos con un pequeño bar, el Viking Café, donde paramos para pagar la entrada que permite el acceso a vehículos (de 5 € por persona).


Viking Café en Stokksness

Stokksness es de esos lugares míticos de Islandia que cualquier fotógrafo sueña con visitar. Era uno de los lugares que Miguel Ángel deseaba conocer con mas ganas, y siempre que preparábamos el planing pensábamos en hacerlo de tal modo que pudiésemos visitar esta zona con la primera luz de la mañana.

Aunque ese día, hubiese dado igual acudir a cualquier hora. Como de costumbre el tiempo no jugaba a nuestro favor, y aunque solo llovía a ratos, unas nubes bajas lo cubrían todo y no nos dejaban ver las montañas del Vestrahorn en su totalidad. 

Vestrahorn

Pasamos un buen rato caminando por las dunas primero, y por la playa de arena negra mas tarde, para después volver al Viking Café, desde donde comenzaríamos una pequeña ruta hasta el pueblo vikingo que se asienta en la península de Stokkness. 


Pueblo vikingo

Estas construcciones, a las que llegamos después de caminar unos diez minutos y que visitamos completamente solos, forman uno de los primeros asentamientos humanos en Islandia, y le dan a Stokksness también cierta importancia histórica. 


Pueblo vikingo en Stokksness

Desde allí comenzaríamos nuestra ruta por los fiordos del Este, una ruta que nos ocuparía el resto del día y que nos llevaría a circular por los peores tramos de carreteras del país. Incluso evitando el famoso "Paso de Öxi", del que hablaré mas tarde.

Unos 100 kilómetros nos separaban de Djúpivogur, por una carretera (la Ring Road) que circulaba completamente pegada al mar, en la mayor parte de sus tramos junto sobre unos acantilados que conformaban el famoso paisaje de los fiordos del Este. Parte del encanto de esta ruta es realmente disfrutar del trayecto en sí, de los paisajes escarpados y de las costas de esta zona de Islandia. En muchas ocasiones nos hubiese gustado parar para hacer fotografías pero en esta parte de la ruta, apenas había salientes en la carretera y parar "en trayecto" se hacía del todo imposible.

Llegamos a Djúpivogur una hora y media después de dejar Stokksness con la idea de visitar un pueblo que en muchas partes recomendaban como "uno de los mas bonitos de Islandia".


Puerto de Djúpivogur 

Para ser sinceros a mi Djúpivogur me defraudó en parte. Me esperaba mucho mas de lo que encontramos, que fue un pueblo bonito sin más, y no al nivel de otros que ya habíamos visitado como Vik, o que visitaríamos mas tarde como Seyðisfjörður o Husavik. 

No tardamos mucho en conocer los puntos mas importantes del pueblo. Aparcamos junto a la Iglesia, paseamos por el puerto e intentamos visitar la famosa Casa Roja de Langabud, la mas antigua de la localidad, que ahora alberga un museo y se ha convertido en centro cultural. Nosotros la encontramos cerrada al público.


Casa Roja de Langabud

Aprovechamos nuestra visita a Djúpivogur para comer en un restaurante situado frente a la Casa Roja, en el que pedimos Fish & Chips y sopa de marisco, y nos marchamos a continuar el que sería el tramo en peor estado de nuestro Road Trip por Islandia.

Mientras preparaba el viaje leía una y otra vez, que siempre que fuese posible, se intentase evitar en la ruta el llamado "Paso de Öxi" que acorta la ruta uniendo dos tramos de la 1 (la Ring Road) a través de la carretera 939. Al parecer el tramo es bastante peligroso, especialmente en los días nublados y de lluvia cuando la altitud hace que las nubes apenas dejen ver la carretera.

Nosotros circulamos sin dejar la Ring Road, dirigiéndonos hacia Breiddalsvik, y evitando el Paso de Öxi por la siguiente ruta...


Paso de Öxi (Pinchar para ampliar)

Pensábamos que al contrario del Paso de Öxi, este tramo sí estaría asfaltado, pero no fue así, y nos encontramos una carretera de grava primero, y de tierra mas tarde... No podíamos ni imaginarnos como sería la ruta por la 939, si la nuestra era la "buena".

Fueron unos kilómetros que se nos hicieron interminables, en los que circulábamos muy despacio por el estado de la Ring Road, y en los que apenas avanzamos hasta que casi una hora después, llegamos al cruce con Öxi y el estado de la carretera cambió por fin.

Desde allí teníamos intención de llegar primero a nuestro alojamiento en Eggilstadir, para hacer el check in e instalarnos antes de continuar con las visitas, pero las horas de luz cada vez eran mas escasas y decidimos poner rumbo a Seyðisfjörður.

El fiordo de Seyðisfjörður seguramente sea el más visitado por ser el mas accesible. La carretera 93 está en bastante buen estado en comparación con el resto de las carreteras de la zona, y es la única transitable durante todo el año. Seyðisfjörður tiene, por esto, uno de los puertos mas importantes del país. 


Seyðisfjörður

Las luces de las farolas ya se estaban encendiendo cuando aparcamos nuestro coche junto a la famosa y preciosa Iglesia azul de Seyðisfjörður y comenzamos a caminar por sus calles.


Iglesia azul de Seyðisfjörður

El pueblo se convirtió en uno de esos lugares donde no me hubiese importado alojarme para disfrutarlo mas en calma. Aprovechamos todo el tiempo que tuvimos en sus calles, viendo sus preciosas casa de madera, y paseando junto al puerto en el que encontramos un enorme crucero atracado.


 Seyðisfjörður

Seyðisfjörður, además de tener uno de los puertos mas transitados de la costa, es también uno de los núcleos culturales del país gracias a sus museos y galerías de arte.


Crucero en el puerto de Seyðisfjörður

Dejamos Seyðisfjörður casi ya de noche con pena de no haber tenido mas tiempo para disfrutarlo con calma, pero antes de llegar al pueblo aún teníamos una visita pendiente. Gufufoss se encontraba junto a la carretera 93, muy fácilmente accesible y tan solo unos kilómetros después de dejar Seyðisfjörður. 


Gufufoss

Pasamos allí un buen rato aprovechando que apenas quedaban unos minutos de luz y antes de llegar al Hotel Eyvindará paramos en un área de servicio de Egisstadir para reponer provisiones.  

Esa noche dormiríamos de nuevo en una cabaña, aunque esta vez formaría parte de un alojamiento que además, disponía de habitaciones clásicas, de comedor y de recepción. 


Cabaña en el Hotel Eyvindará (a la mañana siguiente...)

Encontramos nuestra cabaña en medio de un bosque de esos que apenas se ven por Islandia, construida en madera, preciosa, y en medio de un paisaje que no pudo gustarnos mas. 

Mientras preparábamos la cena, mirábamos como de costumbre la previsión del tiempo y la de auroras boreales para el día siguiente. Esa noche, por primera vez después de seis días de viaje, encontramos la imagen de un cielo completamente despejado y una previsión de auroras nivel 4 en Husavik. 

Y esa noche me dormí pensando en que quizás, solo quizás, y con suerte, el siguiente día fuese ese que tanto habíamos esperado...

RUTA DEL DÍA 6:



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