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Praga (Día 4): Castillo de Praga, San Nicolás de Mala Strana y Torre de la Ciudad Vieja.

Sábado 13 de Octubre de 2018

Habíamos ido dejando pasar los días y la visita al Castillo de Praga aún la teníamos pendiente. El motivo era tan solo que el Castillo era el lugar a visitar más alejado de nuestro alojamiento, y llegar hasta allí caminando, cuesta arriba y con el carro de la peque, cada mañana nos daba una pereza enorme.

Aquella mañana decidimos solucionarlo pidiendo en la recepción del hotel que nos llamasen a un taxi para llegar hasta allí. Pasaríamos la mañana visitando todo el recinto del castillo y, a medio día, comenzaríamos el camino de regreso descendiendo hasta la Iglesia de San Nicolás de Mala Strana. La tarde la terminaríamos en el Puente Carlos, en donde aún nos quedaban algunas visitas pendientes…

El Castillo de Praga no es un castillo como tal, es más bien una pequeña ciudad fortificada, en cuyo interior se encuentran una serie de puntos de interés a visitar.

Hay diferentes tickets para acceder al castillo, los llamados circuitos corto y largo.
  • El Circuito A o Circuito Largo incluye las visitas al Palacio Real, Catedral de San Vito, exposición de la Historia del Castillo de Praga, Basílica de San Jorge, Callejón del Oro, Torre Daliborka, Torre de la Pólvora y Palacio Rosenberg.
  • El el Circuito B o Circuito Corto podréis visitar el Palacio Real, laCatedral de San Vito, la Basílica de San Jorge, el Callejón del Oro y la Torre Daliborka.

    Nosotros escogimos el Ticket B o circuito corto y, a pesar de esto, hay que tener en cuenta que el Castillo de San Jorge es tan grande que su visita os llevará al menos medio día.

    Para acceder es necesario hacer dos colas. Una primera de seguridad, para acceder al castillo y pasar un control, y la segunda una vez dentro, para adquirir los tickets si es que  se quiere visitar alguno de los puntos de interés que he mencionado. También es posible pasear por el recinto sin comprar ninguna entrada, aunque obviamente sin entrar a ningún lugar salvo únicamente hasta el vestíbulo de la Catedral de San Vito, que es gratis.

    Catedral de San Vito

    A pesar de esto yo os recomiendo hacer la visita completa a la Catedral, que es preciosa y el principal punto de interés dentro del Castillo de Praga.  


    Vidrieras, Catedral de San Vito

    Interior de la Catedral de San Vito

    Sería una pena perderse su capilla, el mausoleo real o poder admirar sus vidrieras desde diferentes ángulos. También hay un mirador en una de sus torres al que se puede subir por una escalera de caracol. Nosotros lo descartamos al ir con la peque, pero con tiempo suficiente seguro que también merece una visita.





    La Catedral de San Vito se alza en medio de una gran plaza y fue la primera visión que tuvimos al acceder al recinto del Castillo.

    Catedral de San Vito

    En esa misma plaza, cada día en las horas en punto se realiza un desfile militar que pudimos ver mientras esperábamos a comprar los tickets de acceso.


    Desfile Militar


    Realmente, la Catedral de San Vito fue la segunda visita que realizamos dentro del recinto. Cuando llegamos la cola de acceso era tan grande que decidimos esperar y comenzar el recorrido por la Basílica de San Jorge y su convento, otro de los imprescindibles del lugar.


    Basílica de San Jorge

    La fachada barroca de la Basílica es fácilmente reconocible dentro del recinto por su color rojo. Su interior también nos gustó a pesar de ser bastante sencillo (aún más comparándola con la Catedral de San Vito).


    Basílica de San Jorge

    Basílica de San Jorge

    Y desde allí nos fuimos hacia el Callejón del Oro (famoso por alojar la que fuese casa de Franz Kafka en el número 22), para “intentar” visitarlo. Aquí pasamos el que quizás fue el mayor momento de agobio del viaje, con cientos de personas pasando unos tornos para acceder a una calle de lo más estrecha en la que no nos podíamos ni mover.


    Callejón del Oro

    Callejón del Oro

    Digamos que pasamos por el Callejón de Oro, porque lo que es verlo, no lo vimos. No pudimos entrar en ninguna de sus casas de colores, habitadas por orfebres en el siglo XVII y actualmente convertidas en tiendas de recuerdos.


    Casa de Franz Kafka

    A la Torre Daliborka (utilizada como cárcel) no pudimos entrar  al ir con el carro de la peque. Además de ésta, hay otras torres en el recinto del castillo; la Torre Negra que da acceso al recinto, la Torre Blanca (situada muy cerca del Callejón del Oro) y la Torre de la Pólvora (que se puede visitar con el ticket A y que acoge una exposición permanente).

    Para comer elegimos el Restaurante Lobkowicz Palace Café, situado dentro del Castillo, muy cerca de la Catedral de San Vito y de la Basílica de San Esteban. Había tal cantidad de gente que tuvimos que esperar un buen rato para sentarnos en una de las mesas de su terraza. No comimos mal del todo y la situación compensó la espera.

    Terminando el recorrido, después de haber visitado la mayor parte de los lugares que nos interesaban del Castillo de Praga, nos encontramos con unas preciosas vistas de la ciudad desde sus miradores.


    Miradores del Castillo

    Pasamos un buen rato haciendo fotos hasta que decidimos empezar a descender la colina de Mala Strana hacia la Iglesia de San Nicolás de Mala Strana que teníamos intención de visitar.

    Vista de San Nicolás de Mala Strana desde el Castillo de San Jorge

    Yo llevaba en mis notas apuntados los horarios de todos los monumentos de Praga y sabía que San Nicolás cerraba a las cinco de la tarde, pero en aquel momento ni cuenta nos dimos de la hora y decidimos parar a tomar unos cafés en un Restaurante junto a la Iglesia. El resultado fue encontrarnos justo con el cierre de las taquillas en el mismo momento que nos disponíamos a comprar el ticket. Nos quedamos sin entrar a San Nicolás de Mala Strana (igual que días atrás nos habíamos quedado sin poder ver la otra Iglesia que también lleva el mismo nombre (Sin Nicolás de Stare Mesto). Lo que sí pudimos ver desde el mismo acceso fue que el interior estaba lleno de andamios, y por eso decidimos no volver al día siguiente.

    Con una nueva visita pendiente seguimos nuestra ruta hacia el Puente Carlos aunque antes de cruzarlo aún nos quedaba una visita pendiente. A unos 500 metros del puente, en dirección al Museo de Frank Kafka y también muy cerca de la calle más estrecha de la ciudad, se encuentra una pequeña playa llena de cisnes y alejada de las multitudes, desde donde es posible obtener una de las vistas más bonitas del Puente Carlos.



    ¿No os parece que el lugar merece una visita?

    Playa de los cisnes


    Estuvimos mucho, mucho tiempo allí haciendo mil fotos los tres. Y cuando decidimos que ya eran suficientes, cruzamos el Puente Carlos de nuevo hacia la Ciudad Vieja.


    Atardece en Praga

    La idea era terminar el día viendo el atardecer desde una de las dos Torres medievales del Puente Carlos que se sitúan en sus orillas. Habíamos elegido la la torre situada en la orilla de la Ciudad Vieja fundamentalmente porque las vistas desde esa orilla nos parecían las mejores. 

    Pensábamos que podríamos dejar el carro de Carla en algún lugar y poder subir con ella en brazos, pero no fue posible, y aquí me quedé sin poder ver este precioso atardecer que Miguel Ángel disfrutó por los tres…


    Vistas del Puente Carlos desde la Torre Medieval

    Con la imagen del Puente Carlos en primer término y el Castillo de Praga al fondo...



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