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Kutna Hora, mucho más que un osario.

Jueves 18 de Octubre de 2018

Incluir Kutna Hora en la ruta surgió un poco por casualidad. Como conté en el post de los Preparativos de este viaje, la idea inicial era ir de Cesky Krumlov a Terezin directamente, hasta que buscando opciones me di cuenta de que incluir Kutna Hora en el itinerario no suponía añadir muchos más kilómetros y, de esta manera, podíamos conocer una nueva ciudad en este viaje a la República Checa.

Cualquiera que haya oído hablar de Kutna Hora lo habrá hecho, seguramente, mencionando su famoso Osario de Seldec que la ha convertido en uno de los lugares más visitados del país. Pero a pesar de lo que yo pensaba, Kutna Hora es mucho más que su osario. Es una ciudad preciosa, con un casco histórico que nos encantó y con una Catedral que bien merece una visita.

Pero sí, nosotros tampoco esperábamos mucho de Kutna Hora más allá de su osario, y también llegamos hasta allí atraídos por él, por lo diferente que nos parecía esta visita y porque desde luego, sabíamos que el Osario de Seldec no podía dejarnos indiferentes.

Osario de Sedlec


El trayecto desde Cesky Krumlov hasta Kutna Hora es de unos 180 km, de los cuales la primera parte transcurren en su mayoría por la misma autovía que nos llevó de Praga a Cesky Krumlov. El final de viaje se realiza por carreteras secundarias en bastante mal estado. La verdad es que esta segunda parte del camino hizo que el viaje se nos hiciese eterno, y que tardásemos mucho más tiempo en llegar que las dos horas y media que nos calculaba el GPS.

Una de las principales visitas que se pueden hacer en la ciudad es la Catedral de Santa Bárbara, situada en el casco histórico. En Sedlec, un barrio situado a las afueras, podemos encontrar el famoso Osario de la Capilla de Todos los Santos y la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora y San Juan Bautista (también conocida como Catedral de Sedlec).

Nosotros decidimos comenzar las visitas por el Barrio de Sedlec, ver el Osario y la Catedral primero para después acercarnos al centro histórico, donde estaba nuestro hotel y donde queríamos terminar el día visitando la Catedral de Santa Bárbara.

El Osario de Sedlec es cuanto menos un lugar de lo más tétrico. Bajo el cementerio de la Iglesia, en una capilla no demasiado grande, miles de huesos se apilan en cada rincón.


Parece ser que en el Siglo XIII, el abad del Monasterio de Sedlec trajo tierra de su viaje a Tierra Santa. Tierra que a su regreso esparció por el cementerio de la pequeña Iglesia, y que hizo que el lugar fuese por muchos deseado para ser enterrados.

Osario de Sedlec

Con el paso del tiempo, fue tal la cantidad de huesos apilados allí que se construyó esta capilla contratando a un artesano de la madera para crearla.


Entre los resultados de su trabajo se encuentran dos de los elementos que más llaman la atención cuando entras al Osario, una enorme lámpara de araña (construida con todos los huesos del cuerpo) y un gran escudo de armas.

Lámpara de araña en el Osario de Sedlec

Al osario entramos por turnos (lógicamente no nos pareció un lugar para entrar con una bebé de cinco meses) y después de la visita dimos una vuelta a la Iglesia recorriendo el cementerio que la rodeaba (que realmente es mucho más pequeño de lo que yo imaginaba).

Cementerio e Iglesia de Todos los Santos (Osario de Sedlec)

En la misma calle donde se encuentra el Osario, a solo unos metros de distancia, se encuentra también la Catedral de Sedlec. Nosotros habíamos adquirido un ticket conjunto que daba acceso a estos dos monumentos y también a la Catedral de Santa Bárbara que visitaríamos más tarde.

Catedral de Sedlec

De la llamada Catedral de Nuestra Señora de Sedlec (que realmente es una iglesia) no esperábamos mucho y ni el exterior nos sorprendió, ni el lugar en el que se encuentra ayudó a hacerlo.

Interior de la Catedral de Sedlec

El interior en colores amarillos y blancos, a pesar de ser bastante austero, sí que nos gustó.

 


Cuando salimos eran más de las tres de la tarde y aún no habíamos comido. La realidad es que la zona del barrio de Sedlec no se caracteriza por una amplia oferta gastronómica, casi no había restaurantes y los que había, parecían estar ya cerrados a esas horas de la tarde. Al final terminamos comiendo malamante en un Bar situado justo frente a la Catedral de Sedlec. El sitio no tiene perdida pero no es para nada recomendable. Claramente este viaje no lo recordaremos por “lo bien que comimos”.

La tarde la pasamos en el casco histórico de la ciudad. Hicimos el check in en el Café Havlicek Penzion en el que nos íbamos a alojar esa noche y nos sorprendimos mucho con la habitación que encontramos que contaba hasta con un patio propio (podéis ver más información sobre éste y otros hoteles del viaje en el post sobre Nuestros alojamientos en la Rep Checa).


Tardamos poco en ponernos de nuevo en marcha para acercarnos a la Catedral de Santa Bárbara pues era ya bastante tarde y no queríamos encontrarla cerrada al público.

Calles de Kutna Hora

Mientras nos acercábamos a la Catedral por una de las principales calles del pueblo, la calle Barborska, con los muros del Colegio de los Jesuitas a un lado, y un montón de enormes esculturas alzándose al otro, ya sabía lo mucho que me iba a gustar aquel lugar.

Calle Barborska y Catedral de Santa Bárbara

Y si el exterior me pareció precioso, el interior no se quedó atrás...

Y tan solo por sus vidrieras, merece una visita...



La Catedral de Santa Bárbara (que al igual que la de Sedlec es tan sólo Iglesia) está  además situada en lo alto de una colina, por lo que desde allí pudimos disfrutar de un mirador con bonitas vistas de Kutna Hora.

Vistas desde la Catedral de Santa Bárbara

Aunque para nosotros, las mejores vistas, aquellas que seguramente aparecen en cualquier postal de la ciudad, las encontramos a solo unos metros de nuestro hotel. Desde un pequeño parque donde pudimos contemplar la imagen de la Catedral y donde nos quedamos hasta que se puso el Sol…

Catedral de Santa Bárbara y Colegio de los Jesuitas



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