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Reviviendo la historia en Terezin.

Viernes 18 de Octubre de 2018

Aquel viernes era nuestro último día completo de este viaje por la Rep. Checa, un día que íbamos a dedicar a visitar el campo de concentración de Terezin al que llegaríamos desde Kutna Hora, en un trayecto de unos 130 km que nos llevó algo más de hora y media.

Cuando llegamos a Terezin no tenía muy claro con qué me iba a encontrar. Recorrer los lugares relacionados con la Segunda Guerra Mundial es algo que nos interesa mucho en nuestros viajes, y por eso no pudimos dejar de visitar lugares como las Playas del desembarco cuando viajamos a Normandía o los campos de concentración de Mauthausen en Austria y Dachau en Alemania.

Por eso en cierto modo, sabía que el tipo de visita que íbamos a realizar no iba a ser agradable, aunque sí necesaria. Había leído que muchos de los lugares imprescindibles a la hora de visitar Terezin estaban repartidos por el pueblo, y hasta llegar allí no tuve claro con lo que me iba a encontrar.


Entrada a la Pequeña Fortaleza


Las visitas en Terezin están diferenciadas en dos zonas.

1) EL PUEBLO DE TEREZIN

La ciudad de Terezin fue empleada durante la Segunda Guerra Mundial como gueto judío, y en sus calles es posible encontrar muchos puntos de interés que se pueden visitar de manera gratuita y que complementan la visita a la Pequeña Fortaleza.

Nosotros aparcamos aquella mañana junto al Museo del Guetto. Allí nos entregaron un plano de Terezin con la ubicación de los principales puntos de interés y que nos sirvió para hacer una selección de aquellos lugares que íbamos a visitar y que fueron los siguientes:

  • La exposición sobre la vida en los barracones.


  • El Parque de los Niños de Terezin, un lugar construido en homenaje a los niños presos en Terezin.
  • Los restos de las vías del tren que llegaban al gueto judío.  
Vías del tren
  • La Morgue Central del Guetto
La Morgue


  • El Columbarium, donde eran depositadas las cenizas de las víctimas del Gueto.
  • El Crematorio
Crematorio

  • El Cementerio Judío
Cementerio Judío
  • El cementerio de los Soldados Soviético
Cementerio de los Soldados Soviéticos


2) LA PEQUEÑA FORTALEZA

Por otra parte está la Pequeña Fortaleza y junto a ella, el Cementerio Nacional.  La Pequeña Fortaleza fue en los inicios de su construcción utilizada como prisión, y desde 1939 como cárcel de la Gestapo. Durante la Segunda Guerra Mundial fue ocupada por unos 32 mil prisioneros, británicos, soviéticos, judíos,... En el cementerio Nacional situado junto a su entrada, descansan los restos de 10 mil de las víctimas que fallecieron en Terezin.

Cementerio Nacional

Cementerio Nacional

Si se dispone de poco tiempo para visitar Terezin, lo más recomendable es comenzar la visita aquí, en la Pequeña Fortaleza. Nosotros no lo hicimos por desconocimiento y apuramos mucho la hora de llegada perdiéndonos casi la parte más interesante si se viaja a Terezin.

Al acceder al recinto es posible adquirir un mapa a modo de guía que tiene un coste extra sobre el precio de la entrada pero que es totalmente imprescindible para poder seguir la visita.

Arbeit Macht Frei (El Trabajo os hará libres)

Y al entrar, la frase “Arbeit Macht Frei” (El trabajo os hará libres) da paso al primer patio y tras él,  se suceden una tras otras las oficinas de admisión, el puesto de guardia, la enfermería, la barbería, las duchas,…


Primer Patio


Baños

Duchas



En los aledaños del primer patio se encuentran repartidas las celdas de la prisión, que en ocasiones llegaban a albergar hasta a 90 prisioneros.




Celdas


Pasamos tanto tiempo haciendo fotografías en esta zona que nos quedamos completamente solos en la Pequeña Fortaleza justo cuando nuestro mapa-guía nos indicaba que debíamos continuar por una pequeña puerta que se adentraba en unos túneles bajo tierra. Yo no estaba segura de que aquel fuese el único camino y, para ser sinceros, no me hacía ninguna gracia entrar por allí sin haber nadie alrededor, tan solo nosotros y aquel largo pasadizo alumbrado solo por unas pocas luces.

Túneles

Pero las taquillas ya estaban cerradas, nadie llegaría hasta allí después de nosotros aquel día, así que viendo que no teníamos alternativa entramos y recorrimos los casi 3 km de aquel pasaje subterráneo que desemboca en el lugar donde los prisioneros eran ejecutados. 

Aquel trayecto se me hizo eterno, bajo tierra, a oscuras, los tres solos, buscando una salida que parecía no llegar nunca, y poniéndome en el lugar de toda aquella gente que durante tantos años lo transitó con el peor de los finales. Aquella parte de la visita es lo que más recuerdo de nuestro paso por Terezin.

Salida de los túneles subterráneos

Después de aquello llegó lo más duro, la Morgue, el Patíbulo, las Fosas Comunes,… y unas ganas enormes de terminar con aquello…


Salimos de Terezin ya anocheciendo, recogimos el coche que habíamos dejado estacionado en el parking de la Fortaleza y pusimos rumbo al Hotel que habíamos reservado junto al Aeropuerto de Praga (más info de nuestrosalojamientos aquí).

Tardamos casi el doble de lo que nos indicaba el GPS en llegar y la segunda mitad del trayecto se nos hizo eterna, por unas carreteras de doble sentido sin ninguna iluminación por las que no lo pasamos nada bien.

Mientras Carla y yo nos instalábamos aquella noche en nuestra habitación del Holiday Inn Prague Airport, y organizaba todo el equipaje antes de bajar a cenar al restaurante del hotel, Miguel Ángel devolvía nuestro coche en la oficina de Europcar del Aeropuerto (situada a unos diez minutos a pie de nuestro alojamiento).

Aquella noche mientras cenábamos hacíamos balance de aquel viaje, un viaje especial por ser el primero siendo tres, un viaje que habíamos disfrutado mucho más de lo esperado, que habíamos vivido con calma, sin prisas, y en el que habíamos descubierto que viajar con bebés no era tan difícil.



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